Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La gira que inició el presidente de EE.UU Barack Obama, el pasado lunes 15 de agosto por tres estados norteamericanos a pocos meses de las elecciones tiene una extraña, curiosa, lujosa pero sobre todo costosa novedad.
El mandatario dejó a un lado la denominada «bestia» -la elegante y moderna limosina con cristales anti balas que suele usar Obama al desplazarse por los Estados Unidos- y ahora monta en el «Bus Force One», una moderna casa rodante dotada con equipos de comunicaciones, infranqueable seguridad, cristales tintados y luces de advertencia rojas y azules.
Del ‘nuevo juguete’ de Obama poco se sabe, el Servicio de Inteligencia se niega a especificar el equipamiento del autobús, sin embargo según ABC el «Bus Force One» como la «bestia», puede soportar un ataque químico o una granada propulsada por cohete, además está equipado con armas de fuego, gases lacrimógenos y cámaras de visión nocturna.
Versiones de prensa indican que el chofer del bus es entrenado por la CIA para conducción en condiciones extremas, la carrocería del «Bus Force One» está formada por una aleación de acero, aluminio, titanio y cerámica, lo que convierte a este vehículo en un «cuento sacado de ciencia ficción».
¿Por qué en bus?
Más allá de los descrestantes elementos tecnológicos y de seguridad con los que pueda contar el bus, la decisión de Obama de recorrer el país por carretera esta plagada de simbolismo.
El objetivo es hacer ver al mandatario de una de las naciones más poderosas del mundo más cercano a la gente, amable, y descomplicado, en el marco de la ya anunciada carrera en busca de la reelección presidencial.
Razón por la cual las críticas no se han hecho esperar y sectores de la oposición considera que «el viaje se trata del comienzo de la campaña del presidente en busca de votos en las próximas elecciones presidenciales».