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Volver al mantra

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No es conveniente para el futuro del país que el presidente se deje provocar por las diatribas lanzadas desde el Puro Frente Democrático.

Santos ha propuesto una serie de temas de trascendental importancia para el país, que de llevarlos a cabo lo catapultarían sin esfuerzo a su reelección y a la gloria histórica, tan buscada por todo político de carrera. La Ley de Restitución de Tierras, el marco legal para la paz, el acercamiento con los órganos que administran justicia, entre otros, son sólo algunos intentos del Gobierno de reconstituir el país. Pero tan pronto Santos propone una buena jugada, la “Pura” oposición le atraviesa los palos. Si el presidente Santos se dejara aconsejar yo le diría que al líder del Puro Frente Democrático le pagara con la indiferencia y el olvido que, como dice el bolero, duelen más que responder a las provocaciones. Restarle importancia a las bravuconadas de quien trató de perpetuarse en la Presidencia (pero que tilda de dictador a Chávez) le ahorrarían tiempo y energía al presidente Santos, dándole oxígeno para ejecutar las iniciativas de gran envergadura que dos años después se han quedado en primicias. Si la Ley de Restitución de Tierras vence los escollos y la férrea oposición de las bandas armadas y de los empresarios antirrestitución, si las 100.000 viviendas que prometió a los más pobres las construye equitativamente, Santos se reelige solo. Los diálogos de paz serían la pluma en el sombrero, dejando sin piso la razón de ser de Uribe, desmoronando su discurso de la “seguridad democrática”. Pero si el presidente deja enredar sus propuestas, también se enredará su reelección. Muchos de la Unidad Nacional saltarán a los “puros”: el procurador Ordóñez hace sus pinitos y pide entrada; Marta Lucía Ramírez está haciendo antesala saltando de un partido a otro, hasta llegar al Club El Nogal ofreciéndose de candidata como equidad de género; detrás viene Juan Lozano, que la está “oliendo” difícil para las próximas elecciones; Óscar Iván Zuluaga, que hace parte de los “muchachos emprendedores” de los ocho años uribistas, y otros muchos haciendo fila para el casting en el PCD. Hagamos un paneo de asistentes al evento: militares que todavía añoran el ruido de su sable; Lafaurie, el líder de la causa antirrestitución; el grecoquimbaya líder de Invercolsa, extrañamente sobreviviente a dos atentados (a propósito: ¿dónde están los que pusieron la bomba “lapa”?); José Obdulio Gaviria, el primo “filósofo” de Pablo; uno a uno en filita los exministros más cuestionados de la historia del país. ¿Aquello era un evento social en El Nogal o un llamado a lista para comparecer ante la Fiscalía? Yo, de Santos, volvería al mantra y dejaría que la justicia actuara.

Gloria Upegui. Bogotá.

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