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Uno de sus primeros regalos de bebé no fue el típico balón o el carrito de carreras. No, a Andrés Echavarría lo que le dieron sus padres Emilio y Ana María antes de cumplir el año fue unos palos de golf de plástico. De hecho, su mamá cuenta que “el niño primero aprendió el swing que a caminar”.
Así, hace 23 años en Medellín, nació la historia deportiva de Echavarría, quien el domingo estuvo a un golpe de entrar con todos los honores a la lista de ganadores de un torneo del PGA siendo aún un aficionado. Terminó en el segundo lugar del Chitimacha Louisiana Open, tercer torneo de la temporada del Nationwide Tour, superado por el experimentado estadounidense Brett Wetterich (271 golpes).
Gracias a una invitación hecha por de José Francisco Arata, presidente de Pacific Rubiales, y Germán Calle Jr., presidente de Sport Links, Echavarría pudo jugar en el torneo profesional que se realizó hace 20 días en Bogotá. Su puesto 19 le dio un tiquete directo a Louisiana, donde el antioqueño deslumbró al circuito del PGA.
El amor por el golf nació efectivamente por su abuelo y su padre. Desde cuanto tenía un año ya los veía competir en el campo del Club Campestre de Medellín. A los 8 ganó su primer torneo nacional y a los 9 terminó tercero en un mundial infantil en California.
Con la idea de perseguir su sueño de ser profesional, hace seis años se fue a vivir a Orlando (Florida). Allí terminó el bachillerato mientras pulía su golf en la academia. Ahora está cerca de graduarse como economista.
¿Es consciente de que estuvo cerca de ganar un título histórico en su carrera?
Sí, claro, esto fue grandioso. El domingo fue un día increíble. Estuve tan concentrado que sólo hasta hoy (lunes) me estoy dando cuenta de lo que logré. Lamentablemente no tuve unos buenos golpes en los hoyos 17 y 18, porque o si no la historia hubiera sido diferente.
¿Lo traicionaron los nervios?
No, para nada. Siento que no pasó nada para no ganar, yo nunca solté el pedal. Yo no perdí el torneo ni lo regalé, Wetterich lo ganó porque sin duda es un jugador con mucha experiencia.
Un día después de su brillante actuación, ¿siente que su vida cambió?
Pues la verdad uno no se da cuenta del impacto de las cosas hasta que ocurre algo como lo del domingo. Es increíble ver cómo tiene alrededor un montón de gente que te quiere y te apoya. Una vez terminé, recibí la llamada de felicitación de Camilo Villegas, quien además aprovechó para darme un par de consejos para cuando me vuelva profesional.
Y a propósito, ¿cuándo va a dar el paso hacia el profesionalismo?
No es tan fácil. Tengo tres torneos regionales y nacionales con mi universidad, la de Florida, pero la verdad ahora no sé qué pueda cambiar con este segundo lugar, todavía no soy consciente de qué puede pasar. Pero las metas son claras, primero quiero ganar con la universidad porque es un objetivo que tengo pendiente. Pero tal vez podría pensar que después de junio haría el salto. Si yo quisiera, podría ser mañana, pero vamos paso a paso.
¿Cree que la presencia de Camilo Villegas en el Tour sirvió para abrirle las puertas a otros colombianos?
Sin duda, Camilo nos abrió las puertas de ese mundo del golf profesional, algo que no se pensaba hace 10 ó 15 años. Nos hizo pensar que somos buenos y que podemos competir contra estadounidenses y europeos.