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Desplazados somalíes retenidos por la milicia de Al-Shabab

Según el último informe de la ACNUR, en los primeros días de agosto el flujo de refugiados a Dadaab ha pasado a 1.500 personas diarias.

EFE
05 de agosto de 2011 – 04:02 a. m.

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Los refugiados somalíes que han huido de la hambruna en su país revelaron que la milicia islámica Al-Shabab ha levantado barricadas para impedir el paso de grupos que intentan llegar a los campamentos en Etiopía y Kenia con la esperanza de recibir allí ayuda.

Así lo afirmó el representante del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) para Somalia, Brunno Geddo, a su retorno de la aldea de Dolo (Somalia) , que constituye prácticamente la última etapa antes de cruzar la frontera para alcanzar el campamento de refugiados de Dolo Ado, del lado etíope.

Sostuvo que Al Shabab, un grupo armado vinculado a Al-Qaeda, percibe ahora que el éxodo reduce sus oportunidades de reclutar milicianos, que pueden estar dispuestos a enrolarse ante las promesas de que recibirán un salario o alimentos.

Los relatos de los somalíes que han llegados recientemente a la frontera coinciden en que ahora es más difícil hacer el trayecto y que una de las maneras de lograrlo es pasando de noche en zonas donde la milicia a creado puestos de control.

Otra razón que explica la disminución de refugiados que han llegado a Etiopía y Kenia en los últimos días es que los desplazados “creen que la ayuda humanitaria está más a la mano en Mogadiscio”, de modo que prefieren trasladarse a la capital en lugar de intentar salir del país, dijo Geddo.

Mencionó que otro elemento a considerar es que muchos refugiados que llegaron a Dolo Ado “han llamado a sus casas y han contado que el campamento está lleno, que la ayuda que reciben no es lo que esperaban o que debían esperar demasiado” , lo cual ha desalentado nuevas salidas.

“La decisión de partir es muy compleja e incluye muchos factores” , señaló el representante de ACNUR a través de una teleconferencia. Mencionó, por ejemplo, que algunas familias “logran recibir dinero de la diáspora para aguantar hasta la próxima temporada de cultivo”.

Durante las entrevistas que Geddo realizó durante su misión a Dolo constató que muchos desplazados “consideran que es mejor permanecer del lado somalí porque, en primer lugar, tienen libertad de movimiento, lo que no ocurre en los campamentos de refugiados, donde la seguridad es muy severa”.

“En segundo lugar, permaneciendo en su país, los somalíes pueden realizar pequeñas actividades, como recoger leña o lavar ropas, para hacerse con algo de dinero, y luego pueden regresar a sus zonas de origen y plantar para la próxima estación de lluvia que empieza en octubre”, añadió.

Otra misión de evaluación del ACNUR en la ruta que lleva del sur de Somalia hacia la zona de Kenia donde está el campamento de refugiados de Dadaab (el más grande del mundo, con cerca de 400.000 habitantes) descubrió que los somalíes deben pagar unos 50 dólares para embarcarse en taxis públicos que les lleven al poblado fronterizo de Dobley.

En muchos casos, los desplazados se quedan allí porque no tienen manera de llegar a Dadaab, que está a unos 90 kilómetros.

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