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La frustración fue evidente en la entrevista que Pedro Cortés, uno de los 33 mineros rescatados, concedió a la agencia EFE en la víspera del primer aniversario del accidente que lo dejó sepultado en la Mina San José por 69 días: “Todavía estamos con problemas psicológicos, sin poder dormir, con deudas y sin trabajo”.
Cortés, después de dejar la mina y dedicarse a estudiar, abandonó el proyecto de convertirse en técnico eléctrico, pues las deudas lo estaban lo estaban matando. Atrapado a 700 metros de profundidad respiraba más tranquilo.
No es que ahora la vida para ellos sea muy diferente a como era antes. El problema está en las promesas que vinieron con la euforia del rescate, cuando pensaron que quizá nunca más en su vida tendrían que pisar una mina y tendrían un mejor trabajo por el solo hecho de haber sobrevivido a lo que parecía una muerte segura.
Hoy, cuando se cumple un año del deslizamiento que los sepultó en uno de los refugios de la mina San José, en pleno desierto de Atacama, 15 de los 33 no tienen trabajo, siete se dedican a dar charlas de motivación personal, tres más venden frutas y verduras en la calle, cuatro regresaron a trabajar en las minas y otros cuatro se dedican a atender pequeños negocios.
Algunos con más suerte que otros, esperan a que la demanda que interpusieron contra el Estado chileno por supuesta negligencia en los controles a la mina San José los saque de apuros. Serían casi US$17 millones para repartir entre todo el grupo, una suma que no ha caído muy bien en algunos sectores de la opinión pública chilena, cuando es conocida la cifra de US$20 millones que el gobierno invirtió en las operaciones de rescate.
“Me da mucha pena, han pasado muchas cosas. La gente ignorante se pone a opinar sin informarse”, aseguró Mario Sepúlveda, uno de los 33 mineros, quien asistió con otros tres colegas a la inauguración de la exposición dedicada al rescate que el museo de Historia Natural de Washington abrió para conmemorar el primer aniversario.
Las esperanzas de los mineros también están puestas en la película que según los pronósticos comenzará a ser rodada a principios del próximo año, producida por Mike Medavoy (productor de El cisne negro) y que promete ser un éxito en Hollywood.