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La ONU afirmó que la coalición militar que encabeza Arabia Saudí en la guerra de Yemen perpetró tres bombardeos contra una prisión controlada por los rebeldes hutíes el pasado 21 de enero, en los que murieron al menos 91 personas y otras 236 quedaron heridas. En dicho centro de detención había 1.300 prisioneros sin juicio y 700 inmigrantes, según la información recabada por la ONU.
Las Naciones Unidas instó a investigar el porqué de este ataque, a establecer responsabilidades individuales y a asegurarse de que un hecho así no vuelva a ocurrir. Por su parte, Arabia Saudí ha negado tener implicación en estos bombardeos. La guerra en Yemen lleva más de cinco años y se ha recrudecido en los últimos meses.
El portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Rupert Colville, explicó que investigadores de la organización viajaron a Sa’ada, ciudad donde está ubicada la prisión, y pudieron observar que “en el lugar no había nada que indicase que pudiera haber sido utilizado con fines militares”. Según el portavoz, “hemos pedido a la coalición militar que comparta dicha información con nosotros”.
Asimismo, la ONU también informó que a lo largo de 2021 se registraron 600 ataques aéreos mensuales perpetrados en Yemen por la coalición liderada por Arabia Saudí, así como 340 ataques con misiles y drones efectuados por los rebeldes hutíes.
Desde que empezó este año, los enfrentamientos se han agravado, con más de 1.400 bombardeos aéreos de la coalición y 39 ataques transfronterizos de los hutíes contra Arabia Saudí y, en menor medida, contra Emiratos Árabes Unidos.
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Por otra parte, la ONU reclamó nuevamente la liberación de dos miembros de su personal que trabajan en Yemen, que llevan detenidos desde el pasado noviembre, sin que se hayan dado explicaciones del motivo de su arresto. Tampoco se les ha permitido comunicarse con sus familias.
Retiro de Emiratos Árabes Unidos
Las Brigadas de los Gigantes, tropas apoyadas por Emiratos Árabes Unidos, aliadas del Gobierno yemení, anunciaron hoy que se retiran del frente de batalla en la provincia central de Marib en el marco de la ofensiva contra los rebeldes hutíes, días después del último ataque de los insurgentes contra Abu Dabi.
Mediante un comunicado este grupo militar explicó que “han reposicionado sus fuerzas a la provincia de Shabua”, ya que lograron “asegurar” esta provincia sureña junto a otras zonas en el sur de Marib, durante las últimas semanas.
Aunque no dan más detalles sobre su repentina retirada del frente de batalla en Marib, donde se libra una ofensiva desde hace casi un año contra los insurgentes, esta decisión se produce en el mismo mes en el que los rebeldes han atacado en dos ocasiones la capital de EAU, Abu Dabi.
Las Brigadas de los Gigantes están entrenadas, armadas y financiadas por Emiratos Árabes Unidos, miembro de la coalición militar liderada por Arabia Saudí que lucha contra los hutíes en Yemen desde 2015.
Por otra parte, los hutíes respaldados por Irán han sufrido durante este enero su mayor derrota territorial desde que comenzó la guerra en 2014 con la conquista de Shabua por parte de las Brigadas de los Gigantes.
Tras la derrota, los insurgentes amenazaron a Emiratos con represalias, que cumplieron poco después con una acción contra el aeropuerto de Abu Dabi y la zona industrial, en la que murieron tres civiles.
El pasado 24 de enero, los hutíes reivindicaron otro ataque contra Abu Dabi y anunciaron una “gran operación militar” contra Emiratos y Arabia Saudí.
Los Emiratos Árabes retiraron sus fuerzas de Yemen en 2019. Sin embargo han mantenido el apoyo a tropas progubernamentales, como el de las Brigadas Gigantes.
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Así viven en Yemen
De acuerdo con Médicos sin Fronteras debido a la guerra interna muchos ciudadanos yemenitas se están trasladando hacia Marib, al este del país. Allí le hacen frente al duro invierno que puede llegar a temperaturas de menos de 10 grados.
Anteriormente, Marib era considerada la ciudad más segura del país, y llegó a habitar hasta medio millón de personas. Hoy en día la situación es diferente, y muchos ciudadanos desplazados dependen de la ayuda humanitaria para poder subsistir.
Uno de ellos es Abdu Sabit, quien no cuenta con los recursos para mantener a su familia extendida de 31 personas y vive con sus familiares en dos pequeñas tiendas de campaña y solo pueden comer “té y pan” ya que ha pasado un mes desde que él y su familia pudieron comer. Hoy afirma que “tomaríamos cualquier cosa que nos dieran como ayuda.”
Otro de los problemas que enfrentan estos ciudadanos es la imposibilidad de cubrir las necesidades básicas, incluyendo materiales básicos para refugiarse como: mantas, letrinas y agua potable. La mayoría de estos refugios están hechos de arbustos y ramas obtenidas en el desierto, según cuenta esta organización.
Este desplazamiento interno también puede resultar en una crisis sanitaria, de acuerdo con el Dr. Muhammad Shoaib, coordinador médico de Médicos sin Fronteras en Yemen.
Para Shoaib “hay un alto riesgo de brotes de enfermedades como el sarampión, cólera y COVID-19. Las organizaciones médicas y humanitarias necesitan ser proactivas para prevenir una situación de salud catastrófica,” añadió.
Además, explicó este coordinador médico, “las organizaciones que trabajan en Marib deben aumentar sus actividades con respecto a la alimentación, agua y saneamiento, refugio y atención médica.”
Por otro lado, el conflicto interno que hay en este país encrudeció la situación para personas vulnerables dentro de esta sociedad: los migrantes africanos y la comunidad Muhamasheen, un grupo étnico minoritario y marginado que viven en una pobreza profunda.
La continua llegada de más personas a esta ciudad está empeorando ya que la asistencia humanitaria disponible no alcanza para cubrir a todas las personas que lo necesitan.
De acuerdo con Arkani, un inmigrante de Etiopía de 20 años “necesitamos algo para comer, algo para beber y algo para vestir. No tenemos ropa abrigada, mantas o sábanas para sobrevivir al clima frío.”
Para Ahman, un miembro de la comunidad Muhamasheen “comida, refugio y agua, eso es todo. No queremos tener una casa grande o comprar un terreno. Todo lo que necesitamos es comida, refugio y mantas en el invierno.”
Para Elisabeth Bijtelaar, la jefa de misión de Médicos sin Fronteras en Yemen, la situación que atraviesan estas personas es “un ejemplo clásico lo que está viviendo la población yemení. Dado que la gobernación aparece en los titulares debido a los incidentes de seguridad y las líneas del frente, no debemos olvidar que todo el país está sufriendo las consecuencias de la larga guerra.”
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