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En las famosas entrevistas 100X100 de El Gráfico, Gustavo Alfaro contó en 2015 que se grabó una de sus frases favoritas es de La Resistencia, de Ernesto Sábato: “Los hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para la superación. Así lo han demostrado tanto hombres como mujeres que con el único argumento de la tenacidad y el valor lucharon y derrotaron a las dictaduras más aberrantes de nuestro continente, porque el hombre sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos y a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”.
Este fragmento del libro del escritor argentino resonó por la educación que dijo que tuvo, pero también porque es un escenario constante que debe enfrentar en el fútbol. Alfaro, que jugó fútbol profesional hasta sus 28 años, ha reconocido en varias oportunidades que su camino en este deporte era como entrenador.
En la entrevista mencionada recordó que: “Era un buen jugador, técnicamente seis puntos, pero me daba cuenta de un montón de cosas, era el técnico dentro de la cancha, manejaba la pelota parada, daba las órdenes, empujaba al equipo, hablaba con el árbitro, hablaba con mis compañeros, tenía liderazgo”.
Liderazgo que le ha servido para ponerle el pecho a más derrotas que victorias, pero también para dejar un legado como entrenador en los últimos años. Ganó una Liga, una Copa y una Supercopa con Arsenal; también una Supercopa y una Liga con Boca, pero antes de todo eso obtuvo su mayor título: la Copa Sudamericana con Arsenal en 2007. No son triunfos y anécdotas menores, pero no suficientes para seguir su carrera allí, pues en los últimos años estuvo dirigiendo selecciones y también viviendo una faceta como analista deportivo en Gol Caracol, lugar al que llegó por primera vez en 2006 gracias a Javier Hernández Bonnett. Entre ires y venires, el argentino ha estado casi los últimos 20 años en varias etapas como comentarista. Salvo en Catar 2022, cuando era técnico de Ecuador, los mundiales de Alemania, Sudáfrica, Brasil y Rusia, entre otros torneos, los llegó a cubrir como periodista.
A Ecuador llegó luego de dirigir a Boca. Era su primera experiencia como entrenador de una selección nacional. Además de ese debut, lo que vivió allí es semejante a lo que hoy vive en Paraguay. Logró con la Tri ir a Catar en 2022, y aunque en el mundial el fútbol no bastó para pasar de primera ronda, los ecuatorianos reconocieron que no solo armó una estructura y un proceso, sino que logró unir a un país que, así como el nuestro, tiene divisiones internas.
En diálogo con este diario hace unos años, Alfaro nos contó: “Ecuador no tuvo nunca un proyecto de selección en el que la idea fuera encolumnarse todos detrás de un mismo objetivo, en todo el fútbol en general. Tampoco pasó en la etapa nuestra, pero sí tuvimos la intencionalidad de tratar de poner dentro de la misma órbita a las categorías que componían lo que era la selección nacional. A mí me tocó tomar en el 2020, previo al inicio de la eliminatoria, una selección que tal vez últimamente estaba más emparentada a cuestiones de indisciplina que a cuestiones deportivas. Entonces era el momento justo como para poder establecer un recambio generacional y que no quedara únicamente en eso, sino también en el cambio de paradigma. Una de las cosas que más me sorprendieron cuando llegué a Ecuador fue que algunos jugadores me renunciaban a la selección, que no querían participar en lo que era un proceso de selección nacional. Y cuando eso se pierde, se pierde el absoluto sentido de pertenencia porque no hay nada más lindo que representar a un país, que representar ese orgullo que significa ponerse la mano en el pecho cuando están cantando un himno y saber que uno tiene el privilegio de representar los destinos de un país, en el que todos los niños y todos los futbolistas sueñan con estar en el lugar que representan los jugadores”.
En Ecuador dirigió un total de 35 partidos, ganando 12, empatando 14 y perdiendo nueve, para un rendimiento del 47.62 %. Hace poco, ya como técnico de Paraguay, cuando tuvo que enfrentar a la Tri, el estratega de 62 años reconoció: “No sé si es el final que merecía, pero no es el que esperaba, se dio como se dio y lamentablemente no pudo ser distinto. Fue muy fuerte lo que vivimos acá y no puedo olvidar de esa noche que empatamos con Argentina en el Estadio de Barcelona (Eliminatorias), no olvido cuando caminaba en Quito y la gente te regalaba elogios bien sentidos, no puedo olvidarme con el dolor que uno tenía en el viaje de vuelta el aplauso que daba la gente de Ecuador, porque nos eliminaban del Mundial, pero la gente se sintió dignamente representado (…) Es muy fuerte y hubiera querido volver en otro contexto, pero el fútbol es así, porque en este mes que pasé en Paraguay me hicieron sentir lo mismo que en 2 años en Ecuador. Gracias a Ecuador, a los jugadores, a toda esa hermosa vivencia”
Pero antes de dar el salto al presente, recordemos que tras salir de Ecuador se presentó, en noviembre de 2023, la posibilidad de dirigir a Costa Rica. Su duración allí fue menos de un año, pues luego de jugar la Copa América 2024 y quedar eliminada en fase de grupos, el argentino presentó su renuncia. Fueron apenas 11 compromisos como técnico, de los cuales ganó cinco, empató dos y perdió cuatro, para un rendimiento del 51 %.
Así nos vamos a agosto de 2024, cuando fue presentado como nuevo director técnico de Paraguay. En su llegada, el argentino afirmó: “El sentimiento hacia una Selección es sublime, quiero que ponerse la camiseta de Paraguay cueste, porque hay mucha calidad y cantidad de jugadores. No es fácil lograr que un jugador rinda lo mismo en su club que en una Selección. Uno debe complementar esos rendimientos y el desafío es que los jugadores se adecuen a la Selección. Siempre quiero ganar. Apuesto al éxito y no al fracaso, y en ese sentido solo nos resta trabajar”.
En ese momento, Paraguay, que era dirigida por Daniel Garnero, ocupaba el séptimo puesto de las eliminatorias Conmebol con apenas cinco puntos, producto de un partido ganado, dos igualados y tres derrotas, una de esas fue contra Colombia, el 21 de noviembre de 2023, con un gol de penalti de Rafael Santos Borré.
El 6 de septiembre de 2024, Alfaro debutó en las eliminatorias con un empate sin goles frente a Uruguay, en el que fue el partido de despedida de la selección celeste de Luis Suárez. De ahí en adelante llegaron las alegrías: venció a Brasil en casa (no pasaba hace 16 años); igualó con Ecuador de visitante; derrotó a Venezuela de local; asimismo le ganó a Argentina (no sucedía hace 15 años) y en la última fecha del año pasado empató a dos goles en su visita a El Alto, frente a Bolivia. El pasado jueves, frente a la Chile de uno de sus grandes amigos -Ricardo, el Tigre Gareca-, Paraguay ganó 1-0 y extendió el invicto de su equipo, uno que tiene aura de soñar en grande y en colectivo. ¿La clave? La que ha mostrado los últimos años y que lo dijo para El Gráfico: “El mejor entrenador es el que encuentra la estructura ideal para los jugadores que tiene”.
A El Espectador le dijo también: “El camino al éxito no es una línea recta, y no hay que descartar pequeños fracasos parciales. Los equipos terminan madurando con la capacidad que tienen de atravesar o de sobreponerse a un momento de adversidad, y hasta no pasar por eso, un equipo no termina de madurar”.
Similar a lo que dijo en su presentación el año pasado, Alfaro tuvo una conferencia de prensa el pasado miércoles en la que habló de lo duro que ha sido el camino con Paraguay, pero que es el momento de creer, así como también dejó una anécdota que tiene el tinte de subir la moral a su equipo, que aunque no la necesita porque viene con confianza, no sobra acudir a ella para no bajar los brazos y buscar más de lo que ya se obtuvo.
“El fútbol no vende seguros para el éxito. Lo que sí podemos garantizar es actitud. (…) Estos son momentos muy tensos, muy lindos. Es un privilegio estar peleando la clasificación a una copa del mundo. Uno quiere llegar cuanto antes a esa meta, pero las cosas van a ser complejas. Hay que armarse de paciencia, de templanza. Sabemos que los estadios van a estar llenos las próximas fechas, y eso genera presión, pero la presión es un privilegio. No hay nada más lindo que tener la presión de tener en la espalda el sentimiento de un país, el tener la enorme responsabilidad de darle felicidad a un país. El otro día estaba comprando en un supermercado, voy con el carrito y me arrimo a donde estaban todas las verduras y se acerca el muchacho de reposición, me da un abrazo y se pone a llorar, se llama Claudio. Le pregunté que qué le pasaba, y me decía: ‘no, profe, no’, y me contaba las complejidades que a diario tiene, como le pasa a todo el mundo, y enfrentar la vida es difícil, y le decía que no hemos conseguido nada, que nos falta mucho, y me respondió: ‘Profe, a mí me cuesta mucho llegar a fin de mes. El único momento de felicidad me lo da la selección’. Cuando te dicen eso es muy fuerte, cuando tomás conciencia del poder que te confieren, no que tenés, es muy lindo y muy fuerte por la expectativa que tiene el país”.
Cuando habló para El Espectador hace dos años dijo unas palabras que siguen vigentes -sobre todo ahora con la mala racha de tres partidos seguidos-, sobre el que será su rival este martes en Barranquilla: “En cuanto al proceso de Néstor, lo veo muy bien, lo veo en un proceso evolutivo en el que obviamente que en los arranques de los campeonatos es mucho más importante tener buenos resultados y buenos rendimientos, pero les digo que lo único que da seguridad es la confianza, y la confianza se logra con resultados positivos. La manera en que un equipo puede crecer es incrementando su confianza, y si uno lo hace desde los resultados positivos, las correcciones son mucho más sencillas, porque no generan dolor, cuando uno tiene que corregir desde los resultados negativos es mucho más difícil, porque hay que de pronto levantar a un equipo, levantar a un jugador y ganar el partido. Sean tolerantes con esta selección, que sepan que esta selección puede llegar a tener momentos de irregularidad, pero que no tengan esa tentación de barrer todo con la mano y decir que ya, que esto no sirve, porque yo creo que, si al proceso de estos jugadores y de Néstor Lorenzo le apoyan y los orientan, no tengo ninguna duda que Colombia va a estar jugando el próximo mundial”.
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