No nos consta

Tola y Maruja fueron víctimas de una estafa

Tola y Maruja
03 de mayo de 2020 – 12:00 a. m.

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Hoy queremos usar este espacio pa denunciar públicamente la estafa miserable que nos hicieron a Tola y yo, abusando del pánico que nos da el coravirus ese.

Resulta y sucede que nos llamó el ministro Carrasquilla: Tías, el Pentágono nos prestó un ovni charter pa viajar a Marte, y estamos vendiendo los cupos, pero solamente pal staff de confianza del presidente. ¿Les suena?

Y aunque la palabra “estaf” nos dio piquiña, caímos redonditas y le dijimos que sí, porque Carrasquín nos juró y rejuró que en Marte no había peste. Valen a tanto los pasajes, tías, y nos dijo una cifra que es reserva del sumario.

A nosotras nos sonó la propuesta más que todo porque Carrasco nos garantizó que él chuzaba pa que en el ocni nos tocara ventanilla y disfrutáramos la divisa, y nos prometió que nos conseguía un préstamo de Finagro.

Pero tías —nos alvirtió—, calletanas, ni una palabra a nadie, que esto es solamente pa Uribe, yo, Jasán, Alicia, María Paula, misiá María Juliana y los niños, las dos suegras oficiales y ustedes.

¿Y Duque? —preguntó Tola. Lo estamos convenciendo —dijo Carranga—, pero él dice que cómo se va ir precisamente cuando está en los gloriosos de las encuestas.

¿Y Álvaro por qué viaja solo, sin doña Lina ni Tom y Yerri? —metí la cucharada. Es que Uribe quiere viajar solo, porque si en Marte no se consigue tierra barata él mejor se devuelve.

En Finagro nos bajaron de la nube, que únicamente le prestaban a ricos conocidos, entonces salimos a buscar una prendería pa empeñar tan siquiera el paraguas. En la puerta vimos los cros de Uribe y los cogimos.

El prendero se carcajió cuando le mostramos la sombrilla remendada, pero fortunadamente resultó uribista y le interesaron los cros de Álvaro, los güelió y nos prestó una chichigua.

Menos mal a la salida de la prendería nos cayó un prestamista gota-gota y nos soltó la plata. Ay Tola, qué susto debele a ese tipo —dije yo. Despensionate Maruja, que vamos es pa Marte y no nos vuelve a ver ni en las curvas.

Después de consinale a Carrasca lo de los cupos nos llegó un guasá de la compañía Panamá Peipers donde decía la hora en que debíamos estar en el aeropuerto El Dorao pa aforar y abordar.

Tola y yo andábamos supernerviosas porque era la primer vez que íbamos a montar en ocni, y les prometimos a nuestros maridos Ananías y Perucho que apenas tuviéramos los papeles en Marte los pedíamos a ellos.

Y cuando estábamos empacando caímos en la cuenta: si Duque no viajaba, entonces sobraba un cupo. De una llamamos a Carrasquilla y le rogamos que ese puesto fuera pa nuestra amiga Claudia López.

Ni riesgos —nos dijo Carraco—, queda una mera silla, y Claudia no se despega de Angélica ni pa ir a mercar. Además, ya ese cupo lo separó Duque pa su amigo el Goyo Hernández.

En el aeropuerto nos encontramos con el gerente de Avianca tocando la dulzaina y poniendo el sombrero, y como no teníamos monedas le echamos una medallita de san Espedito.

Ya en la sala de espera se nos hizo muy raro que no hubiera nadie, pero nos tranquilizó ver el ocni parquiao, con un letrero en la trompa: Satena.

Al ratote pasó un barrendero y le preguntamos por Carrasquilla, sonrió y nos dijo: ¡Ustedes también cayeron!

Nos consuela que la plata que nos tumbó Carrasco es pa una buena causa: salvar a Finagro.

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