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El jamaicano Usain Bolt, estrella absoluta del atletismo desde los Juegos Olímpicos de Pekín-2008, demostró ser humano con su primera derrota en dos años, ante el estadounidense Tyson Gay en Estocolmo, en un año de transición, a la espera del Mundial-2011 y los Juegos-2012.
Entre los protagonistas del año estuvo sin duda la estrella emergente del medio fondo, el keniano David Rudisha, que batió dos veces en una semana el récord mundial de los 800 metros y fue uno de los triunfadores de la Liga de Diamante, el nuevo circuito de reuniones atléticas estrenado en 2010.
La prueba que más comentarios suscitó en el estreno de esa Liga de Diamante fueron los 100 metros de la reunión de Estocolmo, a principios de agosto, donde Gay logró imponerse contra pronóstico a Bolt, que perdió por un momento su condición de ‘extraterrestre’.
La decepción del jamaicano tuvo consecuencias inmediatas: anunció días después que no correría más en 2010, para poder recuperarse de sus problemas físicos en la espalda y no poner en riesgo su salud, en un año sin grandes retos en el calendario internacional.
"Creo que es lo mejor para mí, no asumir riesgos este año. 2011 y 2012 cuentan con campeonatos importantes y espero estar totalmente recuperado", dijo cuatro días después de su derrota en Estocolmo.
El Mundial de 2011 en Daegu (Corea del Sur) supondrá por lo tanto la posibilidad de ver al ‘Relámpago’ contra Gay, Asafa Powell y el resto de figuras de la velocidad, en una reválida para Bolt tras asombrar al mundo en los Juegos Olímpicos de Pekín-2008 y el Mundial de Berlín-2009.
Rudisha fue su sustituto como mejor atleta del año para la Federación Internacional (IAAF) tras sus dos plusmarcas mundiales en una semana, primero en Berlín (1:41.09) y poco después en Rieti (Italia), donde la rebajó a 1:41.01 y parece en condiciones de correr los 800 metros en menos de 100 segundos.
La irrupción del keniano permitió derribar uno de los viejos récords del atletismo, que estaba en posesión del danés de origen keniano Wilson Kipketer (1:41.11) y que estaba en pie desde agosto de 1997.
Por su parte, la gran estrella de la pértiga Yelena Isinbayeva, un año después de su fracaso en Berlín-2009, decepcionó en el Mundial de atletismo en sala de Doha, quedando fuera de las medallas con un salto de 4,60 m, lejos de su récord (5,00 m) y de la campeona, la brasileña Fabiana Murer (4,80 m).
Estados Unidos dominó el medallero en Qatar, con ocho oros y un total de diecisiete medallas, mientras que la estrella cubana Dayron Robles cumplió los pronósticos y se proclamó campeón en los 60 metros vallas, olvidando la desilusión de la cita mundial al aire libre en 2009 en la capital alemana.
Dentro de la preparación para la cita del próximo año en Daegu sorprendió en octubre el anuncio de retirada de la estrella del fondo etíope Haile Gebreselassie, que tras perder en el maratón de Nueva York dijo que no volvería competir.
Poco días después dio marcha atrás en esa decisión y mostró su deseo de seguir hasta la cita olímpica de Londres, dentro de dos años.
El circuito de la Golden League, que agrupaba a las principales reuniones de atletismo, dejó paso en este año a una versión ampliada que recibió por nombre la Liga de Diamante y que tuvo un total de 32 ganadores, entre ellos Gay, Rudisha, la estadounidense Allyson Felix (200 y 400) o las cubanas Yargelis Savigne (triple salto) y Yarelis Barrios (lanzamiento de disco).
Uno de los momentos más esperados del año llegó con el regreso a la competición de la sudafricana Caster Semenya, que volvió a las pistas un año después de su éxito en el Mundial de Berlín y la gran polémica generada allí por las dudas sobre su sexo.
En el atletismo español, el gran terremoto del año lo supuso la ‘Operación Galgo’, una intervención policial antidopaje, que salpicó a la hasta entonces heroína de este deporte en España, Marta Domínguez, vigente campeona del mundo de 3.000 metros obstáculos.