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Tarea para tres paladines
Muy activos están por estos días el contralor, el procurador y el fiscal, generales todos. Activos, tratando de investigar y penalizar a funcionarios del Estado en todo el país que, como sea, quieren quedarse con una mordida grande de los recursos destinados a paliar la emergencia de la pandemia en los sectores más vulnerables de la población. Buena fe, sin duda, la de los tres; pero bastante difícil será controlar esa tronera de corrupción desatada por el COVID-19.
Si estos tres eminentes servidores públicos están de verdad decididos a decirles “no pasarán” a los corruptos, les sugiero que empiecen por el principio, que es cambiar ciertas costumbres. En las campañas, para hacerse elegir, muchos políticos montan festivales, varios meses antes de las elecciones, con una costosísima logística. Es claro que el dinero gastado en esos carnavales no lo van a recuperar con los sueldos, primas y bonificaciones salariales. Por esa razón, tan pronto son elegidos ponen en práctica su “experiencia” en mil y una estratagemas para apropiarse de dineros del Estado que no les pertenecen, sin detenerse en consideraciones; por ejemplo, el grave delito y pecado de impedir que una cucharada de alimento llegue a la boca del niño más pobre. Ese sería el principio de la tarea para estos tres adalides de la justicia.
Donaldo Mendoza
Placas vergonzosas
Las placas en edificios y obras no producen honor, sino vergüenza. Lo mismo aplica para tanta publicidad, con vallas, banderas y mensajes de radio y televisión, de los funcionarios que se nombran para que ejecuten, no para que publiciten. Es el caso, aquí en Chía, de placas en piedra tallada para decir: “Esta obra la realizó… en la administración…”. En Bogotá, en cada administración, ponen eslóganes en trajes, vallas… Qué desperdicio, qué vergüenza, por Dios, tanta megalomanía debe prohibirse. Ejecuten, para eso se nombran y se eligen. Debemos legislar para prohibir esos exabruptos vergonzosos.
Rosa Delia Figueroa P.
Educación a distancia
Los profesores se han limitado a bombardear con tareas a los niños, y nosotros, como padres, a explicarles, función que les compete a ellos. Por esa razón se está comprometiendo la convivencia de las familias, desestabilizando la salud física, mental y emocional de las personas.
Diana Castillo
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