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Con referencia al artículo titulado «Un tal Bernabé Celis», publicado en la edición dominical de El Espectador del 3 de junio, deseo hacer la siguiente aclaración:
Más allá de lo injusto que puede ser para el afectado un artículo periodístico que sólo publica la versión de una fuente interesada en el resultado concreto de la acción judicial que dice haberse iniciado a instancia suya, me parece una descortesía que en el “balcón” de la publicación se me haya citado bajo el título “La defensa del parlamentario Bernabé Celis”, sin que jamás el autor del artículo haya consultado mi opinión.
Soy el defensor del h. senador Bernabé Celis dentro de una investigación previa que actualmente se adelanta en la Sala de Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia y supongo que cuando el periodista cita al “penalista Hugo Bernate” se refiere a mí, aunque haya omitido mi primer apellido, que es Quintero.
Sin embargo, repito, nadie me contactó ni intentó hacerlo y francamente me asusta que se cite como versión mía una que jamás di.
Ahora bien, encuentro que las frases allí citadas pueden ser parte de una opinión que emití para Dinero, que fueron publicadas en la edición 385 del 28 de octubre de 2011 de esa revista, es decir, hace siete meses. Sin embargo, en el texto de El Espectador, donde se cita a Hugo Bernate, no hay mención alguna a esa publicación.
Entiendo que todo esto contradice la tradición centenaria que ha hecho grande al diario y como la corrección y calidad de El Espectador también es responsabilidad de nosotros sus lectores, es por eso que les escribo.
Hugo Quintero Bernate. Bogotá.
“Quid pro quo”
En El Espectador del domingo, en el que se habla de otros escándalos en El Vaticano, se menciona la obra En nombre de Dios, del autor británico David Yallop, como novela. No hay tal. Se trata de una obra de investigación rigurosa, estrictamente histórica, sobre las posibles causas y posibles autores del asesinato del papa Juan Pablo I.
Hasta tal punto, que a partir de esta obra, el sacerdote español Jesús López Sáez profundizó la investigación del autor británico en tres obras, de las cuales destaco El día de la cuenta.
David Yallop escribió una continuación con el título El poder y la gloria que, aunque coincide en el título con la novela de Graham Greene, no tiene nada que ver, en cuanto al género, con ella.
Todos los acontecimientos que se relatan, los testigos que se mencionan, las obras que se citan, los personajes que figuran, son perfectamente verificables. Evidentemente, las conclusiones que saca el autor pueden ser compartidas o no por el lector, pero los argumentos y tesis tienen el peso real de la historia.
Francisco Tostón de la Calle.
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