
Foto: Florian Bugiel
Nueva Zelanda, país de termales
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En la Isla Norte de Nueva Zelanda, en la región de Waikato, la naturaleza ofrece uno de los escenarios paisajísticos más apetecidos de Oceanía. En la zona de Wai-O-Tapu ?y a lo largo de ocho kilómetros?, la fuerza y el hervor de las profundidades de la tierra hicieron emerger un área que semeja una delicada composición pictórica: cráteres, piscinas, cataratas y géiseres de colores vivaces, que contrastan con el verdor de montañas y bosques nativos. Quizá la más conocida de esas formaciones sea la Piscina del Champán, que cuenta con 60 metros de diámetro y cuyas emanaciones de dióxido de carbono generan burbujas que imitan la efervescencia de esta bebida. Anaranjada en los bordes por la combinación de elementos como arsénico y estibina, contiene azufre, oro y plata, en distintas proporciones.
El rebose de la piscina, junto a los niveles de agua y el contenido de minerales, colorean el cráter inundado conocido como La Paleta del Artista, que cuenta con amplias manchas de verdes, azules y amarillos. Los niveles de azufre, por su parte, han originado sendas referencias a lo demoníaco en la zona de Wai-O-Tapu, siendo la más popular de ellas el Baño del Diablo, un cráter de agua color verde claro que contiene arsénico. En el área también es posible apreciar el Cráter del Infierno, que entraña lodo hirviendo y ofrece una superficie azul claro, que despide vapor. A su vez, los Tinteros del Diablo están formados por un grupúsculo de cráteres de diferentes formas y tamaños, caracterizados por tonos grises, cafés y vinotintos, originados por distintas cantidades de grafito y petróleo.
En el área también se encuentran el géiser Lady Knox, que expulsa un chorro de agua de entre 10 y 20 metros, y una piscina de lodo que descansa sobre el terreno en el que alguna vez existió un volcán, destruido durante una erupción en 1920. La piscina se encuentra en constante movimiento, despidiendo gases y burbujas, por lo que no es apta para el ingreso humano. El circuito de formaciones naturales está administrado a manera de parque y cuenta con tienda de regalos, café, parqueaderos y zona de picnic, y ofrece distintas actividades educativas. Muy cerca, a tan sólo 27 kilómetros, se encuentra localizada la ciudad de Rotorua, en Bay of Planty, construida sobre una zona volcánica y ampliamente reconocida por sus termales. En la Isla Sur, los visitantes también pueden disfrutar de aguas calientes, aunque en menor variedad y proporción.
Además de estos atractivos, el país proporciona una amplia oferta turística que va desde los deportes extremos de invierno hasta planes para establecer estrecho contacto con los indígenas maoríes, cuya pugna por el reconocimiento de la biculturalidad y el acceso a la tierra ha marcado los destinos de Nueva Zelanda.
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