La Artivista, mujeres que luchan por el arte en Colombia

Un grupo de seis mujeres encauzadas en aportar en la transformación cultural de Colombia creó una red con perspectiva de género y equidad social que busca fortalecer a las trabajadoras del arte y la cultura bajo la consigna de «juntas somos poderosas».

El foco de este movimiento está puesto en generar acciones para el "empoderamiento económico y social" de las mujeres y de las organizaciones que, desde las prácticas artísticas y culturales, le apuestan a la equidad social y de género. / Artivista.com
El foco de este movimiento está puesto en generar acciones para el «empoderamiento económico y social» de las mujeres y de las organizaciones que, desde las prácticas artísticas y culturales, le apuestan a la equidad social y de género. / Artivista.com

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«Es potenciarnos unas a otras», expresó la artista plástica Claudia Helena Velásquez, directora general de La Artivista, red de creadoras, productoras y gestoras culturales.

El foco de este movimiento está puesto en generar acciones para el «empoderamiento económico y social» de las mujeres y de las organizaciones que, desde las prácticas artísticas y culturales, le apuestan a la equidad social y de género.

Velásquez relató que tras su paso por la academia, además de corroborar que «el arte no era un hobby, sino algo de lo que iba a vivir», empezó a identificar falencias de espacios artísticos en Medellín y optó por conectarse con un movimiento fuerte que se estaba gestando en Chile.

«Nos encontramos allá unas 200 mujeres completamente diversas y de toda Latinoamérica que nos estábamos haciendo preguntas por el género, por el trabajo en el artes y cultura, por el activismo», sostuvo la artista sobre un viaje que hizo en 2017.

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Un encuentro de mujeres

Esa experiencia en Chile la llevó a empezar, junto a cinco mujeres más, la tarea de «fortalecer nuestras redes» a través de un encuentro de creadoras, productoras y gestoras culturales, que se realizó tras ganar la convocatoria de «Economías Colaborativas» de la Secretaría de Cultura de Medellín.

«Eso nos rebasó. Esperábamos a unas 200 mujeres, pero se inscribieron más de 700. Incluso vinieron mujeres de Bolivia, Argentina y Brasil. Fue muy lindo porque vimos que había una necesidad latente de encontrarnos y trabajar juntas», contó Velásquez.

A partir de ahí nació La Artivista -nombrada así por la combinación de las palabras arte, artista y activismo-, que como primer paso construyó una plataforma de economía colaborativa «online y offline» para empoderar a las mujeres con espacios para la comercialización de productos, servicios y conocimientos de las artes y las culturas.

«Somos una red, trabajamos en colectividad», subrayó la directora del colectivo interdisciplinar que actualmente tiene registradas a más de 900 mujeres y a algunos hombres interesados en la equidad de género.

Y dentro de esa red convergen desde artesanas, malabaristas, compositoras, cuenteras, cocineras y estilistas hasta periodistas, curadoras, diseñadoras, escritoras, museógrafas e investigadoras, entre otros perfiles que se unen para trabajar tanto en generar una rentabilidad como en provocar un intercambio de conocimiento.

El emprendimiento, la base

En esa apuesta por «el dar y el recibir», La Artivista tiene tres ejes principales: formación, reconocimiento y articulación. Además, con sus miembros realiza talleres, charlas, conversatorios, exposiciones y ferias para promover el trabajo femenino.

«Trabajamos la importancia del emprendimiento, pero la importancia desde lo humano; no son máquinas para generar dinero», apostilló Velásquez, quien empezó a capacitarse en la Corporación Interactuar con su programa Método Base de Aceleración (MBA) para liderar proyectos culturales, articular y armar mesas de trabajo.

Actualmente, este colectivo adelanta un proceso de fortalecimiento en mercadeo digital con algunas de sus integrantes que tienen emprendimientos culturales para que adquieran «herramientas básicas» y puedan manejar bien sus redes sociales, aprender montar un blog o a hacer fotografías de producto.

Con su labor han logrado fortalecer iniciativas innovadoras como «Anastasio: cocina, astrología y tarot», un laboratorio de cocina creativa que ve a la alimentación desde el punto holístico.

También trabajan con «Malas Compañías», un empredimiento de danza contemporánea, y con «Fémina Ancestral», una propuesta en artes escénicas con perspectiva de género.

«Hay que entender que el escenario del emprendimiento compone un montón de cosas, no solo en lo administrativo y lo contable, sino en lo político, lo social y lo humano, además del relacionamiento. Es mirarnos los unos a los otros», concluyó Velásquez. 

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