El oasis en medio del desierto

Felipe Jánica
21 de abril de 2020 – 12:00 a. m.

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Por esta época enrarecida de #COVID-19, son muchos los desafíos. No solo para las empresas, también para los ciudadanos que finalmente son quienes hacen que las empresas existan. Las medidas de administración de la caja por esta época están a la orden del día. Para ello, las empresas se han valido de todas las herramientas posibles y han tomado nota de los consejos de sus consultores y/o empleados. Muchas han salido bien libradas, pero ha quedado al descubierto que una sola golondrina no hace verano. Por eso, el clamor de todos los tomadores de decisiones es la minimización de las incertidumbres. Para ello es necesario el trabajo en equipo y sobre todo que todo el equipo tenga el conocimiento mínimo necesario en administración financiera.

Es ese quizá el asunto relevante. La educación financiera es el oasis en el desierto. En la media que las personas tengan claro que la administración financiera es necesaria para mantener las luces prendidas, entonces ese será el momento en el cual todos empezaremos a aportar ideas. Muchos empleados han sido afortunados por haber mantenidos sus empleos. Esos son los primeros que deberían empezar a devolver productividad a las empresas. Cualquier idea, por loca que parezca, será bien recibida por parte de la administración de las empresas.

Para ello es necesario que quienes no estaban involucrados en las finanzas de las empresas empiecen por aprender de finanzas, o por lo menos a enterase de cómo funcionan las finanzas de las empresas. A algunos les será más fácil que a otros. Lo importante es que está quedando al descubierto la necesidad de introducir esta cátedra no solo en todos los syllabus de las profesiones y de carreras técnicas, sino también desde edades tempranas, es decir, desde el colegio.

Ahí es donde hay una oportunidad importante para los Estados. En la medida que los ciudadanos tengan las nociones básicas en educación financiera, su salud económica empezará a mejorar paulatinamente. Con esto, los Estados podrán disminuir los subsidios sin retorno de inversión que, como ya lo había dicho en columnas anteriores, terminarán por ser un suicidio para el Estado. Es momento entonces de pensar en soluciones de largo plazo y creo que la mejor es atacar la causa raíz. Para ello será necesario valerse de tecnología, que por esta época y las venideras será el vehículo de desarrollo. Con esa tecnología y con acceso digital, la educación financiera podrá ser una realidad para los ciudadanos.

En Twitter: @JnicaV

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