Ratas de dos patas

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La pandemia avanza sin tregua. A hoy, en el mundo, el coronavirus ha cobrado la vida de 120.000 personas y contagiado a dos millones. En lo económico, el Fondo Monetario Internacional ya dijo que esto será peor que la Gran Depresión.

En Colombia, las cifras vienen creciendo y todos sabemos que lo peor está por llegar, a pesar de la cuarentena obligatoria que con acierto decretó y prolongó hasta el 26 de abril el gobierno Duque, y que creo será nuevamente prorrogada, pues lamentablemente esto va para largo tanto en Colombia como en todo el mundo.

Muchas cosas hay por hacer y grandes retos por enfrentar. En unas cosas, los gobiernos lo han hecho bien y en otras, pésimo. Podría decirse que todo aquel que ha subestimado o menospreciado el terrible COVID-19 ha terminado pagando las consecuencias de su fatal falta de juicio, y ello es predicable tanto de personas como de Estados. El virus ha sido el azote de los lengüilargos.

Los gobernantes deben, con inusitado respeto por los efectos devastadores del virus, adoptar decisiones para enfrentar esta situación y salvar vidas, por encima de cualquier otra consideración. Ayudar a los empresarios generadores de empleo que se consideren estratégicos para la pospandemia es prioridad, al igual que poner en funcionamiento las distintas ramas del poder (no solo la Ejecutiva, sino a la Legislativa y la Judicial) para salvaguardar la democracia de esta pandemia.

Pero también hay algo de vital importancia para poder superar esta crisis. Las autoridades, sobre todo aquellas como la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría y las superintendencias, deben entender que los corruptos no descansan, ni siquiera en épocas de pandemia, pues es en estas emergencias en las que la corrupción encuentra un escenario propicio para hacer de las suyas ante la necesidad de la gente y del propio Estado de contratarlo todo rápido y sin mucho trámite, de afán, porque, obvio, en las emergencias es así.

Los corruptos lo saben y saborean la situación, porque toda la vida han querido la plata de los demás; el saqueo por encima del trabajo. En este caso, el objetivo rápido es el dinero de los colombianos, el de nuestros impuestos. Hoy, el erario está más que expuesto que nunca.

No es bueno que haya dudas sobre la forma en que se está contratando la adquisición de mercados para ayudar a la gente, no es bueno que haya duda sobre la entrega de subsidios estatales y no es bueno que quienes pueden hacerlo tengan temor de contribuir ante la incertidumbre por el manejo de las donaciones. Por ello, las autoridades están obligadas a investigar y tomar decisiones en tiempo real, pues la confianza en la transparencia se hace hoy no solo necesaria, sino indispensable para poder afrontar lo que viene.

Se dice que cuando un barco se hunde, las primeras que saltan son las ratas. También en épocas de pandemia estas “ratas de dos patas”, como diría la famosa canción popular, salen a ver qué se roban y el Estado es su víctima predilecta. Es que los corruptos, a la hora de robar, salen a la calle sin problema porque ni la ley ni la cuarentena es para ellos.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido