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Las dolencias del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, son un verdadero misterio. Luego de la operación de rodilla en Caracas y de que su amigo el presidente de Bolivia, Evo Morales, le enviara una mata de Chilca (dicen que tiene poderes mágicos) para curarle la pierna lesionada, su salud le jugó otra mala pasada. Durante una visita a Cuba, el pasado 10 de junio, Chávez se sintió tan mal, que debieron operarlo de urgencia, supuestamente por un absceso pélvico (acumulación de pus). Lo intervinieron en una clínica de la isla, en la que todavía se encuentra internado, según se ha filtrado, porque oficialmente, no se sabe nada. No hay partes médicos ni tampoco comunicados.
Esa falta de claridad frente al padecimiento físico de Chávez desató una serie de rumores que van desde una mala liposucción, una enfermedad terminal hasta afirmar que el presidente tiene cáncer. Y es que para alguien que habla todos los días en cadenas de radio (se calcula que ha hablado 1.300 horas en los últimos años) y sale con frecuencia en televisión, el silencio casi absoluto es toda una rareza.
La última vez que los venezolanos pudieron escuchar su voz fue el 12 de junio, en una breve llamada telefónica a la televisión para decir que se estaba recuperando. El viernes divulgó varios mensajes en Twitter, sin dar detalles sobre su salud ni sobre su regreso a Caracas. Tampoco habló de la difícil situación energética en su país, que está provocando apagones en las principales ciudades, ni de la crisis carcelaria, que ya ha cobrado 28 víctimas mortales.
La oposición en Caracas no oculta su malestar y le ha pedido al gobierno claridad sobre la salud del jefe de Estado. “No al secretismo en esta materia. En gobiernos autoritarios, se envían fotos. En democracia, hay información”, dijo el diputado Américo de Grazia. Por su parte, la diputada opositora María Corina Machado aseguró: “Gobernar un país en estas condiciones es mucho más que atender el teléfono y dar instrucciones por esa vía”.
Apoyo al terrorismo
Y es que no corren buenos tiempos para Chávez. En medio de su convalecencia y de los esfuerzos en vano de sus ministros por acallar los rumores “malintencionados”, se supo que Estados Unidos no descarta incluir a Venezuela en la lista de Estados que patrocinan el terrorismo e imponer más sanciones a la petrolera estatal Pdvsa si no pone fin a sus envíos de petróleo a Irán.
Durante una audiencia conjunta en la Cámara de Representantes Thomas Delare, director a cargo de la oficina de sanciones del Departamento de Estado, aseveró al respecto: “Si Pdvsa no para de enviar petróleo a Irán, se impondrán sanciones adicionales. Así lo hemos dejado claro a Pdvsa y al gobierno venezolano”.
Delare recordó que el 10% de las importaciones de petróleo de EE.UU. vienen de Venezuela y que en el país hay tres refinerías de la empresa venezolana Citgo con 3.000 empleados, además de 6.000 gasolineras de esa firma. Por su parte, el coordinador para la lucha antiterrorista de EE.UU., Daniel Benjamin, dijo a los congresistas que “ninguna opción está descartada, incluyendo poner a Venezuela en la lista de patrocinadores del terrorismo”.
Según el Departamento de Estado, Pdvsa envío a la Empresa Nacional de Petróleo de Irán, en al menos dos ocasiones, cargamentos de un aditivo utilizado en la gasolina valorados en más de US$50 millones.
La situación se pone difícil para Venezuela y se espera que el presidente esté de regreso el 5 de julio, fecha en que se celebra el Bicentenario de la firma de la Independencia y tiene lugar una importante cumbre de jefes de Estado latinoamericanos en el país.