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Desde todas las tribunas o sectores del país pedimos frenar esta andanada de atropellos contra los derechos de los más necesitados, los más débiles y los más olvidados.
Nuestros más humildes jóvenes, aquellos que no cuentan con recursos para acceder a una educación superior y, además, son rechazados en el mercado laboral; buscan labrarse un mejor futuro presentando el servicio militar, algunos por el deber que nuestra Constitución obliga, y muchos otros sólo por obtener la libreta militar que les permita ver la luz al final del túnel. La misma que tantos otros adquieren desde sus cómodos hogares gracias al único requisito que tienen que cumplir, una consignación bancaria que sus padres realizan.
Pero de manera inexplicable, absurda e injusta, son asesinados en pleno ejercicio de su deber, en la marcha truncada de regresos a sus hogares por la demente acción terrorista que siempre descarga sus barbaridades en los más inermes.
Lo más irónico es la frase con la que son despedidos por el Gobierno: “Héroes de la patria”, la que ellos nunca escucharon y por la que además jamás se incorporaron a las filas para terminar con tan cínico epitafio en sus tumbas.
Si queremos lograr que nuestros jóvenes de menos recursos logren alcanzar un vida digna, tenemos que dejar de estigmatizarlos vendiéndoles la idea que sólo lo lograrán prestando el servicio militar en un país que no les garantiza ni seguridad ni dignidad. Tenemos que hacerles más expedito el camino, abriéndoles con gratuidad la educación superior y con una política de puertas abiertas al empleo.
¡El servicio militar no puede seguir siendo una necesidad ni menos aún de estricto cumplimiento sólo para los estratos bajos!
Raúl Moreno. Medellín.
Contraloría y uso del patrimonio
La contralora general de la República, Sandra Morelli, firmó el pasado 29 de marzo de 2012 un contrato para trasladar la sede de la entidad al centro comercial Gran Estación 2, pagando un arriendo por valor de más de $2.500 millones mensuales. Lo absurdo es que la Contraloría tiene dos sedes propias, las cuales podrían ser mejoradas evitando semejante detrimento patrimonial. De esta forma es que ciertos funcionarios manejan el dinero de los contribuyentes colombianos.
Jair González Torres.Bogotá.
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