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Champions

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Chelsea se declaró inferior al Barcelona y optó por meterse atrás en los dos partidos, regalar la pelota y contraatacar con rápidas transiciones. Le dio resultado y clasificó.

Bayern nunca renunció a pelear el partido contra el Real Madrid, lo luchó, lo jugó de igual a igual, superó durante largos pasajes al equipo blanco y obtuvo su justo premio en la definición desde los doce pasos.

Los dos, pues, están en la final de este sábado por caminos diferentes. El uno sintiéndose inferior, aceptando tal condición, pero buscando el resultado con un fútbol ultradefensivo. Eso también es válido en el fútbol, con ese mismo método muchos equipos han ganado torneos importantes: Grecia venció en la Eurocopa de Portugal, el Inter se redujo a la mínima expresión y triunfó; ahora Chelsea clasifica a la final. Sí, es válido pero no es categórico, no deja mucho para la retina. Ese fútbol mezquino al que algunos llaman inteligente termina convirtiéndose en la negación del espectáculo.

Los dos cuadros saben que el partido de Múnich, el próximo sábado, puede ser el último tren para varios protagonistas. La vieja guardia del equipo de Abramovic, los Lampard, Drogba, Cole, Mikel, Terry y compañía saben perfectamente que el dueño está en plan de remodelar el equipo y que para ellos no habrá un mañana. Ya tuvieron una oportunidad contra el Manchester United, en Moscú, y la dilapidaron. Saben bien que están ahí por accidente, pues el Barcelona fue muy superior, pero eso no contará cuando salgan a la cancha el sábado. Están ahí y punto, ellos jugarán la final y los otros la verán por televisión. Tampoco podrían tener una nueva oportunidad los de Heynckes, pues Ribery, Robben y compañía, aunque son más jóvenes, saben bien que jugar una final de Champions en la casa no sucede sino una vez. Muchos de ellos ya tuvieron su chance cuando enfrentaron al Inter y perdieron, así que tratarán de no dejarla ir, de aprovecharla.

Seguramente el Bayern saldrá a poner las condiciones, por la localía y porque así está diseñado el equipo bávaro, para jugar de poder a poder. Atacará por las bandas con el holandés y el francés intentando descorchar esa sólida defensa londinense, confiarán en la potencia aérea de Mario Gómez y los remates de media distancia de Kroos, Schweinsteiger y Müller.

Y una vez más el Chelsea le apostará a meterse atrás. Es visitante, se vuelve a saber inferior, y si ya le dio resultado en la semifinal, por qué no volver a hacerlo pese a las importantes bajas de Terry, Meirelles y Ramírez, el ejecutor de la transición.

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