Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Por: Dr. Gabriel Sosa Díaz-Saavedra* y Dra. María Isabel Aragón Concha**
Ante la avalancha de información recibida en esta situación desconocida para todos, médicos y pacientes, que supone la pandemia del COVID-19, es necesario aprender de la experiencia ajena, especialmente de países con similitud cultural e interacción social similar a la nuestra como es España. En medio de la crisis que vive Madrid y España en general, el Dr. Gabriel Sosa Díaz-Saavedra, con quien escribimos este texto, recomienda anticiparnos a una segunda ola de COVID-19. Aunque Colombia se encuentra en una fase temprana de la pandemia, consideramos que estas reflexiones deberían ser consideradas en nuestro país.
Entre los países que han tenido éxito en el control (no erradicación total) de la pandemia, están China, Corea del Sur, Taiwán y Singapur.
El confinamiento en China se realizó únicamente en la provincia de Hubei (donde está Wuhan) afectando directamente a 50 millones de habitantes, eso sí, de forma estricta y con las concesiones absolutamente imprescindibles. Esto le permitió a China evitar el confinamiento de la totalidad del país. Una estrategia similar fue adoptada por Corea y Taiwán, que realizaron confinamiento a zonas específicas.
En España, si bien es el segundo país del mundo en número de muertes por COVID-19, los focos de contagios ya están plenamente identificados, con lo que se debería considerar el confinamiento total para regiones como Madrid, Logroño/Álava y Barcelona, junto con medidas restrictivas de movilidad entre regiones, para que aquellas que puedan implementar medidas de confinamiento parcial puedan reanudar progresivamente su actividad productiva.
Algunas de las medidas que permitieron evitar el confinamiento total y, por ende, la parálisis económica generalizada, incluyen los controles a la temperatura de las personas y un control estricto a la población.
En estos países, se toma la temperatura a distancia con cámaras termográficas o termómetros dispuestos a la entrada y salida de aeropuertos, estaciones de transporte urbano masivo, terminales de autobuses, empresas, centros comerciales, supermercados, entre otros. Las cámaras identifican a la persona y le toman la temperatura a distancia. Si es mayor a 37,2°C, se realiza la prueba y se envía al domicilio con seguimiento del paciente y de sus contactos. Si el resultado es negativo, a veces hay que repetir la prueba algunos días después, porque puede volverse positivo.
En estos países, el gobierno se comporta como un “Gran hermano”, es decir, tiene acceso a la información necesaria para definir un cerco epidemiológico real. Esto incluye el control de toda la población por medio de aplicaciones en el celular, que permite identificar las interacciones de cada persona en el espacio público con otros. Por ejemplo, en una estación de transporte masivo o un aeropuerto, la identificación de un contagiado se traduce en mensajes a quienes estuvieron cerca y podrían estar en riesgo, para que acudan a realizarse la prueba. En Corea del Sur, adicionalmente identifican los sitios visitados por el paciente sospechoso, mediante la trazabilidad del manejo de las tarjetas de crédito y débito, e incluso, con información obtenida de cámaras en la calle.
Estos controles gubernamentales no son permitidos en Europa ni en Colombia, en condiciones normales. Sin embargo, nada más lejano de la normalidad es lo que nos está ocurriendo y, por tanto, debería considerarse la posibilidad de adoptar algunas de estas medidas, de acuerdo a la situación específica de cada región, hasta que se logre un control efectivo de la pandemia, a través de medicamentos o vacunas.
De la experiencia coreana se destaca la importancia de realizar pruebas masivas, de calidad y gran especificidad, para tener un conocimiento real de la población contagiada y de sus contactos, para adoptar las medidas correspondientes. Para el 6 de abril de 2020, Corea –con una población de 51,6 millones– ha realizado 461.233 pruebas, España, con una población de 47 millones, ha realizado 355.000 pruebas, en tanto que Colombia, con una población aproximada de 48,2 millones, ha realizado 27.685 pruebas. Es indispensable una medida de choque para aumentar masivamente el número de pruebas realizadas en Colombia.
Estas pruebas deben ser de fácil acceso para toda la población. En Corea están tomando muestras con las personas en sus automóviles, existen laboratorios móviles en los que se citan pacientes concretos por medio de aplicaciones móviles para realizar diagnóstico y seguimiento de los pacientes afectados y sus contactos, sin tener que asistir a centros médicos.
En los países asiáticos arriba citados, es obligatorio usar tapabocas fuera de casa, un simple tapabocas quirúrgico protege parcialmente y, sobre todo, disminuye el riesgo de contagio que los pacientes asintomáticos pueden provocar a los demás al hablar, toser o estornudar, ya sea directamente o mediante la contaminación de los objetos que están a su alrededor. Si toda la población lo utiliza adecuadamente se disminuirá significativamente el contagio. Las mascarillas FFP2 (N95 ) o FFP3 (N99) son las que deberían usar el personal de la salud.
España recién empieza a ver un cambio de tendencia en el crecimiento de los indicadores de la pandemia, donde es preciso considerar alternativas de confinamiento parcial y adopción de medidas excepcionalmente estrictas, similares a las ya descritas. El gobierno de Colombia debe anticiparse con la adquisición de pruebas para la identificación temprana de casos, educación continua sobre el distanciamiento social y demás medidas preventivas, adquisición y distribución de tapabocas, guantes y alcohol suficientes. De igual manera, Colombia debe empezar a considerar medidas similares, que le permitan el confinamiento selectivo y no generalizado.
De esta manera se podría asegurar el reinicio paulatino de nuestras actividades productivas, sin que implique el confinamiento obligatorio generalizado en todo el territorio nacional, que nos permita adaptarnos lo antes posible a esta nueva vida normal.
* Jefe de Servicio de Alergia en el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid.
** Médica adscrita a Colsanitas-Bogotá.