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Ya han pasado diez días desde que el cordón El Caulle, al norte del Volcán Puyehue, ubicado en la Patagonia chilena, entrara en erupción y sin embargo la densa nube de cenizas no cesa de emerger desde las entrañas de la cordillera de Los Andes. Aunque todavía está lejos de ser un problema de las dimensiones del volcán islandés Eyjafjallajökull, que el año pasado obligó a cerrar el espacio aéreo sobre la mayor parte del norte de Europa, este hecho ha tenido consecuencias nefastas tanto para la industria aeronáutica, como para la economía de las provincias aledañas, sobretodo del lado argentino, el más perjudicado.
Más allá de la cancelación de cientos de vuelos internacionales y nacionales en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y hasta en Australia y Nueva Zelanda, que han afectado a más de 200.000 pasajeros, los más preocupados son los gobiernos de las provincias argentinas de Chubut, Río Negro y Neuquén. El principal sector económico de la región, el turismo, está en jaque a tan sólo dos semanas de que empiece formalmente la temporada invernal, que anualmente trae consigo a miles de viajeros.
El positivismo del Ente Oficial de Turismo Patagonia Argentina, que en las últimas horas afirmó que “todos los actores vinculados al sector se encuentran trabajando para normalizar la situación en su totalidad y para que la temporada invernal encuentre a la región en las mejores condiciones”, contrasta con la de los lugareños. Ellos temen que en este invierno se repita el bajón turístico de 2009, cuando la epidemia de la gripe porcina alejó a los turistas.
No es para menos teniendo en cuenta que, por un lado, desde hace dos semanas son contados los vuelos que han llegado hasta esas latitudes, y, por el otro, en los últimos días la capa de cenizas en la región ha alcanzado un máximo de 40 cm, lo que ha postergado la apertura de los centros de esquí de Bariloche y Villa La Angostura. “En situaciones como esta, inevitablemente hay una caída abrupta de la actividad. (…) Pero todo es imprevisible, actualmente es difícil de medir el impacto económico que ha tenido la nube de cenizas”, le aseguró a BBC Ricardo Rosa, vicepresidente de la Cámara de Turismo Argentina.
Pero hay otros campos que se han visto igualmente afectados. Las altas capas de ceniza también han impedido que las cerca de dos millones de ovejas que pastan en la región se alimenten, lo que podría desatar una crisis sin precedentes en el sector ovino. De igual forma, el secretario ejecutivo de Emergencia y Desastre agropecuario de la Nación, Haroldo Lebed, advirtió que están en riesgo unas “600 mil cabezas de ganado en Río Negro, 600 mil en Chubut y 300 mil en Neuquén”, en “zonas que fueron de sequía durante los últimos tres años, donde viene de llover poco este año y el poco pasto que vino hoy lo tapa la ceniza”.
Por tal motivo, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner envió 35 mil fardos de alfalfa y declaró el estado de emergencia agropecuaria en las tres provincias más afectadas. El propio Lebed reveló que se asistirá a los productores perjudicados con más de US$2,5 millones y recordó que el Ministerio de Agricultura dispone de un fondo específico de US$122 millones anuales “para estos casos”. Una ayuda que se suma a los recursos destinados por las provincias de Chubut y Rio Negro para atender la situación, US$1,75 millones y US$2 millones, respectivamente.