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«Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación»: Fénelon.
El Atlético Nacional fue noticia la última semana, no sólo por los malos resultados deportivos, que lo dejaron eliminado de los cuadrangulares del rentado y la Copa Libertadores, sino por desvincular sorpresivamente al cuerpo técnico, encabezado por el profesor Santiago Escobar.
Los equipos fracasan no porque quieren hacerlo sino porque no saben cómo tener éxito. El éxito de cualquier club dependerá de las capacidades individuales de sus miembros, pero dependerá también de cómo logre obtener la suficiente habilidad para resolver sus propios problemas y para regular, reforzar y perpetuar las interacciones del equipo. El éxito depende de comprender estos problemas y de actuar de acuerdo con esta compresión.
En cada partido que jugaba el equipo el entorno se complicaba más porque no se conseguían los resultados y el juego que practicaba no satisfacía a propios ni a extraños; pero lo que más me llamó la atención y me preocupa es la falta de respeto y de lealtad de algunos colegas técnicos haciendo fuerza para que a Santiago le fuera mal para ellos seguir en la carrera de conseguir su puesto de trabajo. Pienso que los técnicos en Colombia debemos luchar y reflexionar para dignificar nuestra profesión y así cerrar filas frente a los que no respetan las palabras ‘ética profesional’.
Con respecto a la decisión de la salida del técnico Escobar, antes de definir una serie tan importante como la Copa Libertadores, creo que no era el momento para hacerlo y así se reflejó en el partido que se perdió frente al equipo argentino Vélez Sarsfield y el empate en Argentina, un ambiente pesado emocionalmente. Por mi experiencia profesional y personal en esta clase de torneo tan importante es fundamental que el entorno que rodea al equipo sea excelente.
Ahora, el tema de los jugadores sí que debe preocupar a técnicos, directivos y en general a todos, por la falta de poner en práctica la palabra ‘profesional’, pues no se comportan como tales en su vida laboral (terreno de juego), ni en su vida personal, con actos totalmente ajenos a un verdadero profesional, lo cual ha influido en su rendimiento deportivo.
Es hora de que en el Atlético Nacional y en los demás equipos del fútbol colombiano seleccionen a las personas idóneas para los cargos requeridos (técnico y jugadores), y se fortalezca el trabajo, no solamente en lo técnico-táctico sino también en el tema al valor de ser persona.