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El artículo 51 de la Constitución Nacional dice: “Todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna.
El Estado fijará las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promoverá planes de vivienda de interés social, sistemas adecuados de financiación a largo plazo y formas asociativas de ejecución de estos programas de vivienda”.
El 73% de los colombianos carece de vivienda propia y, por carencia de empleo unos o por devengar un pírrico y desvalorizado salario mínimo otros, es imposible pagar la cuota inicial exigida por empresas estatales y particulares para adquirirlas. Los damnificados por el actual invierno, los desplazados por la violencia y los pensionados que sólo devengan un pírrico y desvalorizado salario mínimo, el más bajo de América Latina y que escasamente les alcanza para pagar el arriendo, suman ese alto porcentaje. No podemos negar que hoy la pobreza, el desempleo, el hambre y la miseria del pueblo colombiano llegan al 80%, así lo niegue el DANE. Creemos no equivocarnos al decir que esta cifra aumentará cuando se ponga en ejecución el TLC.
El presidente de Chile, doctor Sebastián Piñera, solucionó en cuatro meses el problema de vivienda de los damnificados por el terremoto que azotó a ese país, con casas prefabricadas adquiridas en Brasil y Argentina. En Colombia tenemos varias fábricas de esas casas, de excelente calidad comprobada y a precios muy favorables. Casas de 48 metros, tres alcobas, sala comedor, cocina y servicios, a sólo 8,3 millones de pesos; y 36 metros con dos alcobas, sala comedor, cocina y servicios, a 7,2 millones de pesos. Este informe es muy importante que lo tenga en cuenta el ministro de la Vivienda, doctor Vargas Lleras.
La financiación de viviendas sin cuota inicial para familias de estratos tres, cuatro y cinco sería una solución definitiva y un acierto del Gobierno.
Carlos Arturo Vallejos Ossa. Bogotá.
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