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El chisme que circula en los corredores de la Casa Blanca en Washington refleja el sentir de muchos estadounidenses. Se rumora que el presidente Donald Trump optó por ofrecer sus ruedas de prensa diarias —para actualizar al país sobre el coronavirus— en las tardes y no en las mañanas, para que no coincidieran con las del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. Así no sea cierto, el solo chisme confirma que es la voz del mandatario estatal la que ha surgido por estos días como la más sensata en medio de la tormenta y por encima de la del presidente republicano. Sus respectivas ruedas de prensa diarias se han convertido además en la comidilla del día en ese país. Es evidente la tensión por la escasez de ventiladores, máscaras y otros equipos en Nueva York y la necesidad de más apoyo de Washington hacia en estado más afectado.
Ahora que las conversaciones fácilmente se vuelcan a lo mucho que ha cambiado el mundo en solo semanas, me atrevo a sumar la popularidad de Cuomo como uno de los factores que han cambiado radicalmente. Hasta hace poco (aunque parezcan años), los dos demócratas que acaparaban la atención de su país eran los aspirantes a la Casa Blanca Joe Biden y Bernie Sanders. Hoy para ambos se aplica el término militar MIA, es decir,“missing in action” o “desaparecidos en acción”. Biden, de 77 años y favorito en las encuestas, está confinado a su casa en Delaware desde donde envía videos a sus seguidores y ofrece entrevistas a medios. Sanders, el socialista de 78 años con pocas probabilidades de triunfar, también despacha desde su casa en Vermont y, aunque no se retira de la contienda, está usando su base de datos para recoger donaciones para las víctimas del coronavirus en vez de seguir haciéndolo para su campaña. En cambio Cuomo, de 62 años, ha visto subir su popularidad de 43% antes de la pandemia a 87 % después, se ganó el título de “el gobernador de Estados Unidos” por ser la voz más escuchada en medio de la pandemia y es tendencia en las redes con el numeral #PresidentCuomo.
En medio de la incertidumbre siempre es bueno tener un héroe. Algo de paz genera escuchar a un líder a quien uno le cree cuando dice que todo va a estar bien. En eso se convirtió el gobernador de Nueva York para los 60 millones de habitantes de su estado, epicentro de la crisis del coronavirus, y de otros estados donde saben que les podría pasar lo mismo. Los que lo conocen dicen que Cuomo, hijo de Mario Cuomo —gobernador de Nueva York de 1983 a 1994—, es fiel a su estilo eficiente, sin rodeos y algo paternal al cual ya están acostumbrados los neoyorquinos que gobierna desde hace nueve años. Mientras las ruedas de prensa de Donald Trump están plagadas de inconsistencias y rivalidades, las de Cuomo desde el Centro de Convenciones Javitz —que bajo su supervisión se convirtió en hospital— son informativas y basa sus conclusiones en datos científicos, sin sumarles opiniones o intereses políticos. Contesta pocas preguntas que no tengan relación con el virus, como esta semana cuando le preguntaron si le interesaba ser presidente: “¡Olvídense de la política! Estamos en medio de una crisis. Estamos en guerra”, eso dijo el gobernador visiblemente molesto. “No voy a meterme en asuntos de política ahora, sería inapropiado, contraproducente y hasta antiamericano”.
Tal vez tenga razón el gobernador y este no sea el momento de pensar en política, pero para el periodista en el centro Javitz era una pregunta obligatoria después de que el mismo Trump lanzara a Cuomo al ruedo. “No me molestaría quedar enfrentado a Andrew”, dijo Trump en entrevista con Fox News, “creo que sería mejor candidato que el ‘adormilado’ Joe Biden”. El favorito para ganar la nominación demócrata —ahora aplazada para agosto— se limitó a decir que creía que Cuomo era el caballo que estaba liderando a Estados Unidos en esta crisis, pero no mencionó su creciente popularidad.
Rara vez estoy de acuerdo con el presidente Trump, pero en esta ocasión le doy la razón; el gobernador sería mejor candidato que Biden —y también que Trump— teniendo en cuenta que es hoy en día el líder estadounidense más preparado para enfrentar la crisis provocada por el virus. A mi pesar, la matemática no le da. De 3.979 delegados del Partido Demócrata, se necesitan 1.991 para ser nominado. Biden tiene 1.196; Sanders, 883; Cuomo, 0, pues no ha participado en las elecciones primarias
Chris Cuomo, hermano del gobernador y que sufrió de coronavirus, lo entrevistó en su programa diario en CNN antes de contagiarse y le volvió a preguntar por su posible candidatura, pero, con la camaradería que existe entre hermanos el gobernador contesto: “No, no y no”. La Casa Blanca no está en sus planes por ahora y en teoría tampoco podría aspirar al cargo de presidente en las elecciones de noviembre, pero a la velocidad que cambian hoy las cosas no me resigno y me despido más bien con un optimista “amanecerá y veremos”.