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Mientras se suceden los ataques entre las fuerzas leales al régimen de Muamar Gadafi y los rebeldes, que piden una reforma a la estructura política del país que haga posible una apertura democrática, las investigaciones que la Corte Penal Internacional adelanta sobre la represión oficial en contra de las manifestaciones ciudadanas empiezan a dar sus primeros frutos.
Un día después de que el fiscal general del alto tribunal, Luis Moreno Ocampo, denunciara que no sólo el líder libio autorizó la violación de mujeres por parte de sus fuerzas, sino que también suministro grandes cantidades de viagra a los soldados para incitarlos a cometer abusos sexuales, la representante especial del secretario general de la ONU para cuestiones de violencia sexual en conflictos, Margot Wallstrom, afirmó que las violaciones “son parte del arsenal que usan las fuerzas de Gadafi” y sostuvo que las denuncias probablemente son sólo “la punta del iceberg”.
Irónicamente, el anuncio llega justo en el momento en que algunos rebeldes sostuvieron que entre los 1.500 soldados que envió Gadafi para combatir cuerpo a cuerpo con los rebeldes libios por el control de Misrata, la tercera ciudad del país, hay un gran número de mujeres.