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Este jueves el Ministerio de Cultura informó que el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Icanh, tras una evaluación preliminar que adelantó con fotografías de las las 402 piezas precolombinas que se exhiben en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina, identificó que los elementos sí «podrían pertenecer al patrimonio arqueológico de la Nación».
Sin embargo, dice Mincultura, «es necesario hacer una visita al Museo para realizar un peritaje de toda la colección y determinar con exactitud la pertenencia de las piezas al patrimonio cultural colombiano». En el comunicado que se dio a conocer este jueves, se informó que desde el ministerio se «adelantan las gestiones pertinentes para lograr la autorización del Malba y poder avanzar en los trámites necesarios para realizar la verificación de las piezas expuestas in situ».
Colombia cuenta con el Convenio de Cooperación interadministrativo 2990-1 de 2017 para prevenir y contrarrestar el tráfico ilícito de bienes del patrimonio cultural colombiano, el cual establece que “las partes se comprometen a cooperar en el cumplimiento de sus objetivos y funciones, aunando esfuerzos técnicos, administrativos y humanos para realizar programas y actividades dirigidas a prevenir y combatir el tráfico ilícito de los Bienes del Patrimonio Cultural colombiano”, y cuya Secretaría Técnica es ejercida por el Ministerio de Cultura.
De dicho convenio que se firmó el 16 de noviembre de 2017, hacen parte el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultura, la Procuraduría General de la Nación, la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional, la Dirección General de Impuestos y Aduanas, la Aeronáutica Civil y el Archivo General de la Nación. Para el caso puntual de las piezas precolombinas que se exponen en el Museo de Arte de la Fundación Malba en Buenos Aires, será el Ministerio de Cultura quien asuma la vocería y el liderazgo de la estrategia que se ponga en marcha.
El trabajo de este cónclave tiene antecedentes. Según reseña un documento oficial de la Cancillería, «el 21 de marzo de 2018 se realizó la primera devolución voluntaria de patrimonio paleontológico de la Nación, con el retorno de un cráneo de la especie Callawayasaurus colombiensis que se encontraba en calidad de préstamo en el Museo de Paleontológico de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos».
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De acuerdo con el antropólogo Ernesto Montenegro, quien dirigió el Instituto Colombiano de Antropología e Historia entre el 2013 y el 2019, una de las dificultades del proceso que se avecina es el de poner de acuerdo a la Cancillería y al Ministerio de Cultura.
«Las dificultades tienen que ver los recursos para enviar al arqueólogo que se encargue de analizar las piezas. Aunque en mi gestión se enviaron expertos para hacer análisis similares a Italia, España, Canadá o Bélgica, siempre hubo discusión con Cancillería sobre quién debía asumir los costos. No hay muchos recursos para estos trámites», indicó.
Según la página oficial de la exposisión, «el conjunto de piezas fue formado durante los más de veinte años que el Dr. D’Alessandro residió en Colombia,y como patrimonio arqueológico constituye un testimonio esencial de las actividades humanas de la América aborigen, en este caso de las culturas Tumaco, Calima, Quimbaya, Sinú, Bajo Río Magdalena, San Agustín, Nariño, Muisca y Tairona, de diversas regiones de la actual Colombia y zonas aledañas».
Sobre el trámite legal, dice la página de la fundación Malba, «estas piezas,provenientes de yacimientos arqueológicos, poseen un valor inmaterial colectivo internacional: son de dominio público inalienable, están fuera del comercio y por ello se registran en cada Estado Nacional de acuerdo a convenios internacionales de colaboración con otros países.Su preservación y su adecuada gestión son imprescindibles para permitir la investigación sobre las culturas americanas pre coloniales».
«El traspaso de esta colección de manos privadas al seno de una institución implica el reconocimiento de su importancia como patrimonio cultural invaluable que merece ser accesible a la comunidad. A partir de su cesión a Malba, el museo tiene el derecho de exhibir esta colección, estudiarla y prestar las piezas para exhibiciones temporales en el país, así como la responsabilidad de procurar su adecuada conservación,por lo que solicitó la asesoría de las arqueólogas Marina Marchegiani y Romina Spano para la autenticación, registro y catalogación de todas las piezas», agrega.