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Nunca antes había estado en su historia el pueblo peruano, como lo está de cara a estas elecciones, en una encrucijada tan alarmante. Los votantes deben elegir a su presidente entre Keiko Sofía Fujimori yel exmilitar Ollanta Humala. Las encuestas no muestran a ningún ganador, las cifras los ponen a los dos como eventuales presidentes, como lo explica el encuestador Alfredo Torres, de Ipsos, la encuestadora con mayor credibilidad en el país. El margen de error es de 4 puntos, lo que virtualmente los tiene empatados.
Keiko es una administradora de empresas de 36 años e hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), quien mediante un fraude electoral y la compra de votos se hizo elegir por tercera vez. Sin embargo, debió fugarse para Japón a los cinco meses de haberse posesionado, pues apareció un video en el que su asesor de inteligencia, Vladimiro Montesinos, entregaba un fajo de dólares al congresista Alberto Kouri para que cambiara su voto, habilitando así ese tercer mandato.
El expresidente Fujimori fue condenado a 25 años de prisión en diciembre de 2007, por homicidio e interceptación ilegal de comunicaciones o chuponeos, como se dice en Perú, y que en Colombia llamamos chuzadas.
Pese a que Keiko carga sobre sus hombros con ese fantasma del pasado, millones de peruanos votarán por ella, olvidando los delitos de su padre y del asesor Montesinos, pues creen firmemente que la candidata no hará nada que afecte la economía. Sostienen algunos de los votantes consultados, como justificando su voto, que ella tratará de limpiar el nombre de su padre. Sin embargo, sus opositores la acusan de haber sido partícipe indirecto de esas conductas criminales, por haber sido por más de cinco años la primera dama del Perú, cuando sus padres se separaron.
Sus detractores tratan de mancharle su imagen aduciendo que Keiko ha sido una mala hija por no haber sido solidaria con su madre, doña Susana Iguchi, de quien se decía en Lima fue encerrada en el palacio de gobierno por su esposo el presidente Fujimori porque, afirmaban, estaba loca. La “locura” de doña Susana consistió en denunciar que una hermana del presidente se robaba las donaciones llegaban desde Japón para los más pobres. Lo cierto es que la candidata nos contó que hoy en día visita más a su madre —quien padece una enfermedad en el páncreas— que a su padre.
Keiko ha enviado a sus electores un mensaje deslindándose del expresidente, a quien dice no haber visto en los últimos seis meses, aduciendo falta de tiempo, a pesar de que varios diarios de Lima, entre ellos La República, han sostenido que su campaña se maneja desde la Diroes (Dirección de Operaciones Especiales), una instalación militar que sirve como cárcel al exmandatario.
Cuando le preguntamos si haría algo para sacar a su padre de prisión, sostuvo que había un proceso constitucional, como una especie de tutela, y que ella no intervendría. Pero periodistas como Gustavo Gorriti, secuestrado por Montesinos, sostienen que Fujimori saldrá de la cárcel entre el día que Keiko sea elegida y el 28 de julio, fecha en la que tomará posesión el nuevo gobernante de los peruanos.
Esta administradora les produce a la mitad de los electores seguridad y la certeza de que seguirá con las políticas económicas que han llevado al país —en los últimos 10 años— a un crecimiento sostenido de la economía superior al 6%. Este milagro peruano, sin discusión, ha estado jalonado por el boom en la construcción, los servicios y el sector minero, sin dejar de lado el hecho de que las exportaciones pasaron en una década de 10 mil a 36 mil millones de dólares.
Por esto Keiko ha dicho que un gobierno nacionalista como el que propone el candidato Ollanta Humala les traerá pobreza a los peruanos, pues el excapitán del Ejército podría meterles la mano al sector financiero, a los fondos de pensiones y a los contratos de estabilidad firmados con las empresas mineras. Humala se defiende diciendo que eso nunca va a pasar, pero la sombra del presidente venezolano, Hugo Chávez lo persigue, a tal punto que algunos de sus seguidores le dicen comandante. El candidato nos cuenta que no le gusta que lo llamen así y que él preferiría que simplemente le digan por su nombre: Ollanta.
Humala ha cambiado cuatro veces su plan de gobierno en los últimos tres meses, pues mientras el primero hablaba de nacionalismo y proponía 21 reformas a la Constitución, el último plan plantea una mayor inclusión social y concertación con todos los peruanos que lo quieran acompañar en su proyecto político. Cuando le preguntamos si estaría dispuesto a nacionalizar alguna empresa, frente a la negativa de que sus dueños no quieran sentarse a concertar, enfáticamente afirmó: “No conozco a ningún empresario testarudo”. Pero no nos aclaró cómo actuaría frente a la testarudez de esos empresarios.
Con todo, muchos de los expertos consultados, como el analista Mirko Lauer, sostienen que el crecimiento económico es imparable y que quien llegue a la Presidencia no podrá tomar decisiones que lo afecten. “Humala no es Chávez, ni puede hacer lo mismo, entre otras cosas porque no tiene la plata del petróleo”, sostuvo Lauer.
Ollanta es un excelente miembro de familia, sale para todas partes con su esposa Nadine y dice que un buen presidente debe ser como un buen padre. Y hay que ver cómo le cambia la cara cuando habla de sus tres hijos menores. Sostiene que en el Ejército aprendió la diferencia entre autoridad y autoritarismo. Y siendo él precisamente quien sostiene que el país no puede volver a una dictadura como la de Fujimori, resulta muy difícil no creerle que hará un gobierno democrático.
Ollanta trae también sobre sus hombros un pasado que lo persigue, pues se le acusa de haber estado detrás de un levantamiento en contra de Fujimori en el año 2000, protagonizado por su hermano el militar Antauro, hoy preso por eso. El hecho de que los dos candidatos tengan familiares cercanos detenidos, por violación de derechos humanos, ha hecho que los 20 millones de electores miren desconcertados. Ha sostenido el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa que los peruanos van a tener que elegir entre el sida y un cáncer terminal.
Esas palabras, sin embargo, fueron recogidas por el mismo escritor el pasado domingo en una entrevista que le hiciera el prestigioso periodista Raúl Tola en su programa Cuarto poder. Vargas Llosa y su hijo Álvaro se han vuelto los espadachines de Humala. ¿Qué tanta influencia tienen? Eso no está claro, como tampoco lo está el hecho de que a Humala lo esté avalando el expresidente Alejandro Toledo, cuarto en resultados para la primera vuelta.
En contraposición a ese apoyo, el exministro de Finanzas Pedro Pablo Kuchinsky (PPK) ha optado por apoyar a Keiko, habiendo sido el tercer candidato con más votos en las pasadas elecciones. Cuando le preguntamos a PPK si trabajaría para Ollanta o Keiko, nos dijo: “Ollanta jamás me llamaría, pero si Keiko lo hace, lo pensaríamos”.
Nos ha sorprendido que muchos de los personajes más prestigiosos del Perú, como el sexto minero más grande del mundo, Roque Benavídez, y José Luis, un empleado que vive en los tugurios que rodean a Lima, coincidan en el hecho de que Ollanta le haría daño a la boyante economía del país. Pero con respecto a Keiko pasa lo mismo.
Cuenta con el apoyo de las clases altas del Perú y de la gran mayoría de medios de comunicación, pero también la tienen en la mente millones de personas que apenas sobreviven, pero que todavía recuerdan que fue Alberto Fujimori quien les llevó la luz y les habilitó unas polvorientas carreteras para que puedan subir a sus casas, hechas con esteras y en donde apenas llega el agua en carros cisterna una vez a la semana. Sí, los mismos carros cisterna que diariamente riegan los parques de los barrios en donde viven las personas acomodadas de Lima, pues allí no llueve.
José Luis y Yaneth, vecinos en San Juan de Miraflores, un asentamiento humano incrustado en los cerros desérticos de Lima y a apenas 20 minutos de los barrios elegantes de Lima, están divididos en sus opiniones. El primero piensa votar por Keiko, mientras que ella cree que sus cinco hijos menores podrían recibir algo más que un aguadito (una sopa de cilantro y verduras) al día.
En toda esta incertidumbre hay otro hecho que resaltar: el deplorable papel que han jugado algunos medios de comunicación, como nos lo dijeron periodistas tan importantes como Enrique Zileri, director de la revista Caretas, la más prestigiosa del Perú, y Fernando Rospigliosi, exministro y uno de los más destacados periodistas. Ambos sostienen que algunos de los grandes medios han jugado un papel que deja mucho que desear, pues estos medios, que fueron víctimas del régimen de Fujimori y Montesinos, hoy acuden al expediente de distorsionar todo lo que dice Humala. “La campaña de desprestigio en contra de Ollanta y los sesgos han sido feroces”, sostiene Zileri.
Así las cosas, el día de elecciones veremos pasear por las calles y montañas del Perú a los fantasmas de los 25 muchachos de barrios altos y La Cantuta, ejecutados por el gobierno de Fujimori por ser supuestos guerrilleros de Sendero Luminoso, o tal vez se oirán fuertemente la voces de las 300.000 mujeres pobres que fueron esterilizadas, sin su consentimiento, para que no volvieran a engendrar, como una forma de eliminar la pobreza y que era política de Estado durante el régimen de Fujimori, como nos los explicara Victoria Vigo, la primer peruana que denunció haber sido esterilizada sin que ella lo supiera.
Es posible que millones de peruanos, que conforman una nueva clase media impensable en el Perú hace 10 años y que se han logrado insertar en la economía formal, prefieran votar por Keiko, olvidando el pasado para no arriesgar la subsistencia del futuro. También puede ocurrir que esos fantasmas trabajen en pro de la presidencia del candidato Humala, quien ha sostenido que votar por él es evitar que el país vuelva a pasar por una dictadura como la de Fujimori. ¿Le creerán los peruanos a Keiko, olvidando el lastre que la persigue, o preferirán votar por un exmilitar a quien sus seguidores le dicen comandante?
* Columnista de El Espectador
Los comicios peruanos en pocas
Peruanos en Bogotá
El consulado general de Perú en Colombia puso a disposición de sus ciudadanos centros de votación en Bogotá, Barranquilla, Cali, Cartagena, Medellín y Leticia, los que funcionaran de 8 a.m. a 4 p.m. Para mayor información visite la página web: http://www.embajadadelperu.org.co.
Los resultados
Aunque la directora de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Magdalena Chú, no quiso revelar la hora en la que darán los primeros resultados oficiales ni la frecuencia con la que los irán anunciando, afirmó que el 80% de los votos estarán escrutados antes de las 8 p.m.