La cadena alimentaria y la reactivación del aparato productivo

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

En esta difícil y grave etapa que atraviesa el mundo y Colombia —aparte del indispensable apoyo que les tenemos que seguir dando a los médicos y enfermeras que ponen en riesgo sus vidas para salvar las nuestras—, nada más importante que mantener funcionando todos y cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria. Hay varios objetivos prioritarios: el primero es el poder seguir produciendo, transportando y distribuyendo comida. Un segundo objetivo es mantener abierto el acceso, directa e indirectamente, a los centros de distribución de alimentos, desde las grandes superficies hasta las más humildes tiendas de barrio. Un tercer aspecto es crear y consolidar los canales de distribución física de alimentos a los más vulnerables y, por supuesto, a los confinados en cuarentena (en varias ciudades del mundo se han creado plataformas apoyando el comercio local, evitando que las personas de riesgo salgan de sus hogares). Y cuarto, la inaplazable necesidad de conservar algo de la capacidad adquisitiva de toda la población, porque en el momento que cualquier eslabón (productor, transportador, distribuidor y tendero) deje de recibir el pago por sus bienes y servicios, la cadena se rompe. Es por esto que reforzar los diferentes programas enfocados a darles apoyo a los más necesitados, en particular a las familias incluidas en los programas Familias en Acción y Colombia Mayor y a los informales, es tan importante.

Algunos comentaristas en EE. UU. afirman que más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas pueden desaparecer en esta pandemia. En Colombia tenemos que hacer todo lo humanamente posible para que esto no pase. Mientras se mantiene funcionando la cadena alimentaria, es indispensable ir pensando en el momento oportuno para poner en movimiento las herramientas y palancas para reactivar el aparato productivo. El 99,9 % de nuestros 2,5 millones de empresarios dependen de sus clientes para poder pagar los salarios. El problema es que para poder pagar los salarios esos 2,5 millones de empresarios requieren recibir un pago por el servicio o bien que entregan a sus clientes. Sin demeritar los gestos de algunos empresarios, la verdad es que el país puede pasar algunos meses sin comprar chiros, bolsas o vidrios, pero los pequeños productores, las tiendas y los restaurantes no aguantan sin recibir el pago de sus clientes.

Apresurarse a reactivar el aparato productivo puede implicar la multiplicación no intencional de los contagiados; y hacerlo muy tarde puede tener implicaciones catastróficas para el sector productivo. En ese último caso podemos ver un peligroso estallido de saqueos y de violencia. Según varios investigadores, la receta para seguir es la coreana: “Entre esos países se destaca Corea del Sur, con una respuesta rápida y acertada que ha bajado el número de casos de un pico de 909 en febrero 29 hasta 152 reportados recientemente. Esto se hizo sin necesidad de implementar una restricción total, sino haciendo detección temprana de los infectados, primordialmente mediante pruebas moleculares (RT-PCR) para la identificación del virus”. Dentro de las recomendaciones de este equipo de investigadores se destacan al asegurar que las pruebas que se adquieran sean como las coreanas, que funcionan en equipos que ya están disponibles en Colombia, y permitir que otros laboratorios, aparte del Instituto Nacional de Salud, ejecuten las pruebas de PCR, tanto de dos pasos como las rápidas de un solo paso.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido