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“Somos mucho más efectivos juntos que separados”

El Partido Verde acaba de decidir las cabezas de lista de Cámara por Bogotá y Senado. Peñalosa minimiza las fricciones; habla del empate técnico que hay entre Mockus, Garzón y él y desestima los pronósticos que les anticipan un fracaso electoral.

16 de enero de 2010 – 10:00 p. m.

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Cecilia Orozco Tascón.- Ustedes han hecho encuestas internas para detectar las preferencias de los electores por Mockus, Peñalosa o Garzón, para escoger al candidato presidencial del Partido Verde. ¿Quién aparece a la cabeza de la intención de voto?

Enrique Peñalosa Londoño.- Las encuestas están muy parejas. Teniendo en cuenta el margen de error, estamos empatados. Pero con toda sinceridad, me sentiré muy bien representado con cualquier resultado. Los ciudadanos van a escoger a nuestro candidato presidencial votando en una consulta simultánea con las elecciones para Congreso en marzo, por Antanas Mockus, Lucho Garzón o yo.

C.O.T.- Es obvio que ustedes tres tienen prestigio. ¿Cómo ha sido el proceso para que se entiendan quienes han tenido tanto éxito por separado?

E.P.L.- Es asombroso lo bien que nos hemos entendido. Más aún, lo que lo hemos disfrutado; por lo menos ese es mi caso. Coincidimos en algo importantísimo: en los principios éticos y en la visión de cómo se debe hacer la política. Además, creo que nos necesitamos mutuamente: somos mucho más efectivos juntos que separados.

C.O.T.- Pese a que la opción de votar por ustedes puede ser atractiva, las dificultades hacia fuera son muchas. ¿Cómo se van a enfrentar a la máquina de moler constituida por el clientelismo, la politiquería tradicional y la compra de votos?

E.P.L.- La política del dinero y los votos amarrados seguirá teniendo importancia mientras no salgamos del subdesarrollo, pero en Colombia hay millones de ciudadanos que votan libremente y hay congresistas valiosos en otros partidos que en su momento pueden llegar a apoyarnos. Esta es una carrera de varias etapas: consulta, primera vuelta y segunda vuelta. Por ahora correremos por las elecciones del Congreso y la consulta, ambas el 14 de marzo.

C.O.T.- Las elecciones de Congreso están encima. Me parece que no será fácil conseguir muchos votos para el Partido Verde.

E.P.L.- Nadie tiene votos garantizados. Por eso la política es entretenida y emocionante.

C.O.T.- El esfuerzo que ustedes hacen es positivo, pero en la vida real la votación podría ser mínima. ¿Cuántos senadores y representantes esperan obtener?

E.P.L.- Nunca he sido bueno para los cálculos o predicciones electorales, pero estoy seguro de que pasaremos el umbral ampliamente y tendremos una buena representación en la Cámara y en el Senado. Además, tengo la intuición de que la participación en nuestra consulta (para la escogencia del candidato presidencial) va a ser alta.

C.O.T.- ¿Y si el número de votos para Congreso no es significativo, se presentará el elegido entre ustedes a la primera vuelta presidencial de todas maneras?

E.P.L.- Por supuesto que vamos a ir a la primera vuelta y espero que también a la segunda.

C.O.T.- Me da pena insistirle, pero los que saben de política pronostican su fracaso.

E.P.L.- Es cierto que otros saben más de política que nosotros y también es cierto que no sabemos, ni queremos saber, de las maneras de hacer política con dinero, comprando líderes y ofreciendo contratos. Sin embargo, aunque hemos hecho una política distinta, hemos hecho política en el sentido más sano del término. Y algo relevante: hemos obtenido muchos más votos que casi todos los demás candidatos.

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C.O.T.- Sergio Fajardo parece estar en la misma franja de opinión que ustedes, pero tiene la ventaja de contar con una organización y trabajo sistematizados. ¿El Partido Verde y el grupo de Fajardo se disputarán el mismo electorado?

E.P.L.- Nosotros hemos hecho un trabajo de toda la vida, que conduce a que tengamos alto reconocimiento de opinión. No hay una ciudad o un pueblo de Colombia que no haya sentido nuestra influencia, comenzando por la Medellín de Sergio Fajardo y sus bibliotecas-parque, tomadas directamente de nuestro modelo, así como los espacios peatonales, las ciclorrutas, la cultura ciudadana, el sistema de transporte Transmilenio, el pico y placa, etc. Sin embargo, no creo que nuestro respaldo ciudadano sea el mismo. Hay gente de tendencias muy distintas que nos apoyaría y conozco el caso de muchos uribistas y liberales que votarán por nosotros.

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C.O.T.- Pero la presencia simultánea de ustedes y Fajardo en la contienda electoral, ¿no terminará perjudicándolos a ustedes y a él porque dividirán el mismo grupo de votantes?

E.P.L.- Lo usual es que a los electores les gusten varios candidatos y que sientan que pueden decidirse por uno o por el otro. Por ejemplo, creo que muchos que hoy apoyan a Juan Manuel Santos o a Rafael Pardo podrían apoyarnos. Y claro, algunos que apoyan a Fajardo también.

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C.O.T.- ¿Es cierto que —hacia dentro— ha habido fricciones con los integrantes originales del Partido Verde?

E.P.L.- Es normal que haya algunas fricciones, tanto en los partidos viejos como en los nuevos. Pero no ha habido ningún problema serio.

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C.O.T.- ¿Qué les ha aportado el antiguo Partido Verde a ustedes tres y qué le han aportado ustedes al Partido?

E.P.L.- En el partido había un equipo humano muy valioso. Nosotros aportamos mayor reconocimiento público. Pero ahora somos uno solo: el Partido Verde.

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C.O.T.- Pero finalmente el peñalosismo se quedó con las cabezas de lista de Cámara en Bogotá y de Senado…

E.P.L.- Lo que estamos construyendo es un equipo y no se trata de una competencia entre grupos. Se están tomando las decisiones que más le sirven a todo el Partido.

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C.O.T.- ¿Por qué los tres ex alcaldes insistieron en que la lista a la Cámara por Bogotá fuera cerrada y liderada por quien ha sido su fiel seguidor en política, Alfonso Prada, en contra de lo que opinaban los más antiguos miembros del Partido?

E.P.L.- Los ciudadanos de Bogotá saben que nosotros, los tres ex alcaldes, presentaremos unos candidatos ejemplares a la Cámara. Aspiramos a que varios de esos candidatos, aunque no tengan necesariamente muchos votos, salgan elegidos en una lista cerrada con el apoyo de los ciudadanos que confían en nosotros. Alfonso tiene votos y además es un jurista importante, conoce y quiere a Bogotá y ha sido muy importante durante nuestro proceso de unión en los últimos meses. Fue un concejal estudioso, íntegro, no clientelista. Eso le consta a Antanas, quien en una de las ocasiones en que fue alcalde coincidió con el trabajo de Alfonso como concejal. Así que es una excelente opción como cabeza de Cámara.

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C.O.T.- La concejal Gilma Jiménez, quien también ha trabajado en política con usted, encabezaría la lista al Senado. ¿Por qué le apuestan a esa candidata?

E.P.L.- Gilma simboliza la prioridad que para nosotros representa la niñez. Gilma concibió y lideró en toda Colombia la recolección de dos millones y medio de firmas para el referendo de hasta cadena perpetua para quienes maltratan severamente a los niños.

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C.O.T.- El referendo de Jiménez —que contaría con el apoyo de muchísima gente— se votaría junto con el referendo reeleccionista al que ustedes se oponen. Así que el referendo por los niños terminará siendo el gancho para impulsar el de la reelección presidencial. ¿No les preocupa?

E.P.L.- Ése que usted me está planteando es un problema similar al del sofá en el que se realiza un acto de infidelidad: no es la causa. Además, creo que los votantes son mucho más sofisticados de lo que a veces se supone y podrán votar por un referendo sin votar por el otro.

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C.O.T.- No se puede desconocer que la situación es confusa. ¿Cómo van a explicarles a sus electores que voten un referendo y se abstengan de participar en el otro?

E.P.L.- Lo más difícil y costoso en la política moderna es la comunicación. Pero creo que educar sobre cómo participar o no en los referendos no es una tarea sólo para nosotros: otros partidos seguramente invitarán a los ciudadanos a hacer lo mismo. Más importante aún, confío en que los medios van a ilustrar a los ciudadanos en ese punto.

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C.O.T.- Suponga que ustedes tres tuvieran que votar por un candidato presidencial de otro partido. ¿Por quién lo harían?

E.P.L.- Todos los candidatos presidenciales que hoy tiene nuestro país son preparados e íntegros, y harían un buen gobierno. No es común que un país tenga una dirigencia política de este nivel. Ahora bien, creo que con algunos habría una gestión más efectiva, o prioridades con las que coincido más.

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C.O.T.- ¿Quiénes son esos “algunos”? ¿Los tres tienen la misma preferencia en cuanto a candidatos de otros partidos?

E.P.L.- Curiosamente Antanas, Lucho y yo tenemos preferencias distintas. Pero cualquier apoyo que lleguemos a dar, lo daremos como equipo, como partido. Por supuesto, estoy seguro de que apoyaremos a un candidato verde en la segunda vuelta.

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C.O.T.- Si pasa el referendo reeleccionista en la Corte Constitucional, el Presidente es candidato. Y en ese caso, el escenario electoral será muy diferente. ¿Pensarían ustedes en no enfrentarse con Álvaro Uribe?

E.P.L.- De ninguna manera. No me parece que los líderes que necesita Colombia puedan estar supeditados al temor de una eventual derrota, ni a que los apoyen, ni a que les den permiso.

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C.O.T.- ¿Cree que ustedes tendrían garantías para participar de igual a igual en una contienda electoral con quien detenta el poder del Estado?

E.P.L.- No es por tontos que los constituyentes del 86 o del 91 no incluyeron la reelección. No es por descuido que en ninguna democracia presidencialista, ya sea la de México, o Filipinas, Rusia, Estados Unidos o Brasil, hay más de una reelección, y que en la mayoría no haya ninguna. Es porque el presidente en ejercicio tiene ventajas muy grandes sobre los demás competidores.

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C.O.T.- Entonces, ¿bajo ninguna circunstancia renunciarán a hacer campaña y a participar en las elecciones?

E.P.L.- Bajo ninguna circunstancia.

C.O.T.- ¿Qué piensa del concepto del Procurador a favor del referendo a pesar de que admite que hubo “irregularidades”?

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E.P.L.- Hace un par de meses tuve la suerte de hacer un largo vuelo en un asiento junto al de Gilmar Ferreira, presidente de la Corte Suprema del Brasil. Él me recordaba que lo que construye una verdadera democracia no solo no son las mayorías (algunos de los peores dictadores del mundo han sido elegidos mediante plebiscitos), sino la protección de las minorías. Y eso no se logra cambiando las instituciones por razones coyunturales. ¿Será que el Procurador afirmaría lo que dice en los medios nacionales, en un congreso internacional de Derecho?

C.O.T.- Ustedes le han dicho no a la segunda reelección presidencial, pero no se han opuesto radicalmente al Gobierno. ¿Están en la línea fajardista de “ni uribista ni antiuribista” o piensa que es mejor trazar una frontera con el Presidente?

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E.P.L.- Mi posición personal es que el gobierno Uribe ha sido uno de los mejores que ha tenido Colombia. La prioridad para cualquier sociedad tiene que ser la seguridad de sus ciudadanos. Ahora bien, hay temas con los que estoy en desacuerdo con el Presidente. La construcción de una mayor igualdad tiene que ser otra prioridad muy alta para el Estado, desde impedir que se privaticen nuestras playas hasta tener criterios más institucionales y democráticos en la asignación de subsidios. ¿Quién dice que los subsidios a sectores afectados por la revaluación deben canalizarse a empresas grandes y no a los pequeños productores de zapatos de Santander o del barrio Restrepo de Bogotá? ¿Cuáles estudios sustentan que primero hay que invertir en distritos de riego que favorecen a pocos latifundistas, que en tierra para vivienda popular alrededor de las ciudades? No se puede ignorar que el déficit de vivienda hoy es mayor que cuando llegó el Presidente al gobierno.

C.O.T.- ¿En qué condiciones estarían ustedes dispuestos a unirse con otro u otros partidos para llevar un candidato único a la Presidencia?

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E.P.L.- A mí no me atraen los sindicatos antiuribistas. Votaré en cada ocasión por el gobernante que considere que le sirve más a Colombia.

Partido Verde: no tan pequeño

El original Partido Verde Opción Centro fue creado en noviembre de 2005 con representación en 19 departamentos del país con el objetivo de cubrir, como su nombre lo indicaba, una opción de centro en materia política y con el fin inmediato de participar en las elecciones legislativas de 2006. La reforma política de 2003 que buscaba eliminar las asociaciones políticas conocidas como “de garaje”, logró que de 70 colectividades se pasara a 16. Sólo éstas obtuvieron la personería jurídica que le daba validez a su existencia. Una de las que pasó la frontera de votación exigida por la reforma fue Opción Centro. Pese a estar recién creado, el partido presentó en 2006 19 listas y 96 aspirantes a la Cámara. Logró 90 mil votos y el derecho a ser el representante de las minorías. Obtuvo una curul en cabeza de Rodrigo Romero. En octubre del año pasado se unieron al movimiento, como copresidentes al lado de Jorge Londoño, los ex alcaldes de Bogotá Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Luis Eduardo Garzón, lo que le dio a esa agrupación notoriedad pública e impacto mediático. Se adoptó el nombre más simple de Partido Verde y hoy cuenta, además del representante Romero, con dos gobernadores (Boyacá y Cesar), 23 alcaldes, 305 concejales y 10 diputados.

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Propuestas políticas de los verdes

Algunos de los proyectos que propondría el copresidente del nuevo Partido Verde, Enrique Peñalosa, y que comparte esa colectividad: hacer política “limpia”, vale decir, sin trampas a la ley ni a la ética; mantener la seguridad democrática pero estructurando, simultáneamente, un programa de seguridad ciudadana orientado a acabar con la delincuencia urbana. Procurar mayor igualdad social, que le dé legitimidad al sistema político; lograr que se cumpla el objetivo democrático  de que el interés general prevalezca sobre el particular, por ejemplo, ejecutando una reforma urbana mediante la adquisición de grandes extensiones de tierra en los bordes de las ciudades para vivienda popular y parques; y propiciando, al  tiempo, una reforma agraria efectiva. Iniciar un “macroexperimento”: 100.000 de los niños más pobres y marginados tendrían colegios  donde aprenderían  inglés, música y pintura, para demostrar el impacto que estas políticas tendrían, a largo plazo, en la convivencia pacífica. Fortalecer las instituciones y eliminar las decisiones individuales para manejar lo público. Y estructurar un sistema de salud eficiente, financieramente viable, que ofrezca mejor servicio al menor costo posible y con cobertura universal.

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