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Responde si renunciaría al liberalismo y por qué lo haría. Y critica las coaliciones armadas sólo «para mantener unos puestos de poder».
Cecilia Orozco Tascón.- ¿Cuándo habló Petro con usted para proponerle la integración de un proyecto político?
Alfonso Gómez Méndez.- El jueves anterior a la elección, el exsenador Guillermo Alfonso Jaramillo que fue del Partido Liberal, pero se retiró para ingresar al Polo, me pidió que nos reuniéramos con el doctor Petro y eso hicimos. Conversamos sobre el que podría llegar a ser un proyecto social demócrata que hoy no existe en el país.
C.O.T.- En concreto, ¿Petro lo invitó a formar parte del movimiento que lo llevó a la Alcaldía y que él ha denominado Progresistas?
A.G.M.- No se trata de eso, sino de abrirle un espacio a la izquierda democrática, como ya le dije. Le aclaro que no hablamos de la Alcaldía.
C.O.T.- ¿Por qué Petro lo busca a usted para una futura alianza?
A.G.M.- Le confieso que no hemos tenido casi ningún tipo de relación, pero he valorado su actitud como parlamentario frente al tema del paramilitarismo, a diferencia de las omisiones del Partido Liberal en ese terreno. Tengo presente que en sus debates en el Congreso Petro reconoció que combatí a los paramilitares cuando fui fiscal general, a pesar de que fui un crítico del M-19 al que él perteneció. Es de los pocos que hizo ese reconocimiento, porque en aquella época el país no acompañó a la Fiscalía. Si lo hubiera hecho, probablemente el escándalo de la parapolítica se habría destapado antes y no hubiera llegado a los niveles de penetración del establecimiento que alcanzó.
C.O.T.- ¿Qué otros personajes de la política tendrían cabida en ese proyecto?
A.G.M.- Gente de todos los partidos, incluyendo conservadores de tendencia democrática. Cito con respeto la memoria de Augusto Ramírez Ocampo. Personas como él podrían participar en el proyecto que plantea Petro. Y, desde luego, también liberales y gente de los demás partidos.
C.O.T.- Suponga que tal proyecto se lleva a cabo, ¿sobre cuáles bases se haría?
A.G.M.- Apenas he tenido una conversación con el doctor Petro, pero inicialmente se trataría de una especie de coalición de matices de centro izquierda en época no electoral, buscando aproximaciones ideológicas en temas claves…
C.O.T.- ¿En cuáles?
A.G.M.- Es muy fácil decir que se debe cumplir la Constitución y la ley, pero hay que ser más específicos. Por ejemplo, ¿cómo se aplica el Derecho Internacional Humanitario en el conflicto armado? ¿Cuál es el tratamiento que se le debe dar a la propiedad privada?, es otro tema vital. ¿Hasta dónde va la intervención del Estado en el sector de educación?, es un tercero. Y uno muy importante: ¿cómo se disminuirá la desigualdad social? Alrededor de esos asuntos habría una identidad ideológica que podría terminar en una coalición política.
C.O.T.- ¿No terminará esa coalición como las de Uribe y Santos, sólo alrededor del gobierno para anular la oposición?
A.G.M.- Lo que no puede volver a suceder es que se reedite el Frente Nacional en el que todo el mundo pertenece al gobierno independientemente de su ideología. La política es confrontación. No sé por qué aquí la costumbre nos ha llevado a pensar que confrontar es malo. No debe haber enfrentamiento personal o violencia, pero los escenarios de discusión y debate son naturales en el ejercicio de la política. Definitivamente el fantasma errante del Frente Nacional sigue pesando mucho en los colombianos.
C.O.T.- ¿Rechaza coaliciones?
A.G.M.- No, por el contrario, creo que en el futuro sólo va a haber coaliciones políticas en vez de partidos individuales. Pero no se pueden hacer a costa de las ideologías.
C.O.T.- ¿De las ideologías o de la coherencia?
A.G.M.- De ambas. ¿Cómo le parece a usted que hace sólo un año y medio esos partidos fueran contradictores unos de los otros y que ahora estén todos en el mismo lado? ¿Cuál coherencia ve usted en que en Medellín el liberalismo se alíe con Fabio Valencia Cossio, principal ministro del gobierno que quería acabar con el partido? Repito, soy partidario de las alianzas, pero sólo de aquellas que tienen consistencia ideológica.
C.O.T.- Como posible integrante de un nuevo proyecto, ¿cree que el descrédito de la alcaldía de Samuel Moreno justifica la muerte política del Polo, hoy por hoy único partido de izquierda y de verdadera oposición?
A.G.M.- Alguien decía que si la oposición no existiera habría que inventarla. El Polo también es una coalición de matices, pero en este caso de una izquierda más ortodoxa. Lo que hoy se denomina Polo es un movimiento similar al que en otra época se llamó Unión de Izquierda Revolucionaria, cuyo líder era Jorge Eliécer Gaitán, y al Movimiento Revolucionario Liberal, con Alfonso López Michelsen. Alguna vez se dijo en los estatutos del Partido Liberal que éste era una coalición de matices de izquierda. Eso no se cumplió. Hoy es una coalición de matices de derecha.
C.O.T.- ¿Coexistirían el proyecto que Petro está planteando y la izquierda del Polo, o se trata de eliminar a este último?
A.G.M.- Pueden coexistir si ambos cambian.
C.O.T.- A propósito de su opinión sobre el liberalismo como coalición de “matices de derecha”, usted dijo que “se siente sintonizado con la idea de crear un gran movimiento con ‘alinderamientos’ ideológicos que su partido no le ha permitido”. ¿Se retiraría del liberalismo en caso de ser necesario para ingresar al nuevo movimiento?
A.G.M.- Hay que precisar: estoy dispuesto a seguir oyendo a Petro y a otras personas, aun en el interior de mi partido, que se le midan a un proyecto como el que está en discusión, entre otras razones porque es similar al que quise activar cuando presenté mi precandidatura presidencial. Entonces no fue posible concretar mis intenciones. Pero he continuado en el liberalismo disciplinadamente hasta ahora, aunque admito que los espacios allí se me están cerrando.
C.O.T.- Lo que acaba de decir significa “todavía no me retiro del liberalismo, pero es posible que suceda”. ¿Es esta una interpretación correcta?
A.G.M.- Sí, es correcta. No es una decisión que haya tomado, pero no es algo que esté fuera de lo posible si el Partido Liberal continúa por el camino que ha venido tomando.
C.O.T.- ¿Cuál camino?
A.G.M.- El de la indefinición filosófica; el de premiar las volteretas en vez de la coherencia y la consistencia; el de abstenerse de tomar posición frente a ciertos temas; el de no sintonizarse con las bases y el de hacer “reunificaciones” con personas o grupos que entran y salen del partido cuantas veces lo desean.
C.O.T.- Sin embargo, no le fue mal a su partido el domingo de elecciones.
A.G.M.- Todos los partidos celebraron los resultados sin excepción, sintiéndose ganadores. En el caso del liberalismo, si bien no sufrió una derrota, las frías cifras demuestran que conservó las seis gobernaciones que tenía y que perdió alcaldías, concejales y diputados con relación al año 2007, cuando estaba en la oposición.
C.O.T.- Asegura que el liberalismo “premia más las volteretas que la coherencia”. ¿Se refiere concretamente a qué o a quiénes?
A.G.M.- Le voy a responder con un caso ajeno: nadie se imagina que un político de Estados Unidos que milita en el Partido Demócrata entre al Partido Republicano cuando éste gana elecciones o que el demócrata termine de jefe de sus opuestos. Los partidos toman posiciones y asumen las consecuencias buenas o malas que se deriven de ellas. Pero sus miembros no entran o salen de los partidos dependiendo de si ganan o no las elecciones.
C.O.T.- ¿Ya no está identificado con el liberalismo?
A.G.M.- No lo plantearía en esos términos. Hay sectores actuales del partido con los que me identifico y otros con los que no.
C.O.T.- ¿Se siente excluido de la organización liberal y de las decisiones que toma?
A.G.M.- No digo que haya sido excluido, sino que hasta el momento me han hecho el favor de no consultarme (risas).
C.O.T.- La siguiente pregunta parece igual, pero es distinta: ¿quisiera estar fuera del partido o reubicarse dentro de él?
A.G.M.- Lo primero que le digo es que no me van a sacar a gorrazos. Y menos lo harán quienes han estado fuera del partido con el pastranismo y con el uribismo.
C.O.T.- Me parece que usted ha tenido siempre diferencias con lo que se pudiera llamar el sector gavirista del partido.
A.G.M.- No olvide que fui embajador de Gaviria. No somos enemigos, faltaba más. Pero no ha habido empatía con las personas más cercanas al expresidente.
C.O.T.- Si la reunificación liberal se hace con personajes de posiciones diferentes a las que usted predica, supongamos con Germán Vargas Lleras por mencionar uno de los nombres, ¿se sentiría cómodo con las nuevas compañías?
A.G.M.- No deseo vetar a nadie. No creo que se deba actuar así. Carlos Lleras Restrepo dijo alguna vez que en política había que tragar sapos como si fueran hostias. Seguramente uno tendrá que tragarse algunos sapitos. Lo importante es que no sean tan grandes que dañen la garganta.
C.O.T.- Vacía la dirección del liberalismo, ¿le interesaría esa posición?
A.G.M.- Debe programarse un congreso que lamentablemente no convocó el doctor Pardo después de la derrota en las presidenciales del año 2010. Me imagino que en diciembre debe haber una convocatoria para tomar decisiones. Naturalmente, desde mi posición, tengo interés en ayudar a regir los destinos del partido.
C.O.T.- Para volver al principio, ¿la puerta del liberalismo está abierta para que usted se vaya?
A.G.M.- Le planteo el dilema al revés: si las puertas se cierran, uno se va.
La posición de Navarro Wolff
Horas después de que se constatara que Gustavo Petro había conquistado la Alcaldía de Bogotá, también se supo que el nuevo mandatario había conversado al menos con dos reconocidos políticos para integrar un proyecto político alrededor del movimiento Progresistas que soportó su candidatura. El primero fue el liberal Alfonso Gómez Méndez, quien ha sido representante, procurador general, fiscal general y precandidato liberal a la Presidencia. El otro personaje contactado por Petro es un excolega suyo del M-19, el saliente gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, quien pertenece aún al Polo pero siempre ha compartido posiciones con el alcalde electo. Como todavía está en funciones oficiales, Navarro no puede dar declaraciones pero se sabe que viene la semana entrante a Bogotá a conversar con Petro. Los amigos del gobernador dicen que a él le interesa continuar con las actividades partidistas y se da por descartado que aceptará la invitación del recién elegido funcionario para hacer parte de una organización de “centro izquierda”. Navarro posee algo vital para el recién elegido: experiencia administrativa adquirida en el Ministerio de Educación, en la Alcaldía de Pasto y en la actual Gobernación de su departamento.
«No podemos caer en un sancocho sin sustancia»
Cecilia Orozco.- ¿Cree que la coalición que le propone Petro sería consistente?
Alfonso Gómez M.- Sí, porque en este caso se trataría de una coalición ideológica de centro izquierda que podría enfrentarse a coaliciones de derecha. Entre otras cosas, ese escenario político sería mucho mejor para la Colombia del siglo XXI, que el que acabamos de ver en las recientes elecciones.
C.O.- Pero hay que decir que las uniones electorales del domingo pasado tuvieron éxito. Al menos lograron varias gobernaciones y alcaldías…
A.G.- Sí. Los ganadores son los candidatos de las coaliciones, pero, ¿a cambio de qué? Para citar un solo ejemplo, ¿qué coincidencia filosófica hay entre Álvaro Uribe y Lucho Garzón? En la contienda pasada se vio de todo: Cambio Radical hizo alianzas con sectores del PIN; el Partido Liberal con el Partido Conservador. Éste con todos los anteriores, etc. Es cierto que hoy ningún partido puede gobernar hegemónicamente. Pero tampoco podemos caer en un sancocho sin sustancia, ni llegar a desistir de las ideas por mantener unos puestos de poder.