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Alguien dijo, tal vez fue Borges, que la novela negra se inicia con ‘Los Crímenes de la calle Morgue’ de Edgar Allan Poe. Luego, Sir Arthur Conan Doyle, Georges Simenon y Agatha Christie tomaron las riendas de la novela de suspenso o policíaca.
Así, el género de talante contemporáneo tuvo una vertiginosa evolución y llegó a mitad del siglo XX a su cima literaria con Dashiel Hammet y Raymond Chandler, quien la definió como “la novela del mundo profesional del crimen”. Es el relato de asesinatos en atmósferas sórdidas, de acciones rápidas y de juegos mentales. Y más que la resolución del crimen, importan sus orígenes morales. Es una novela que profundiza la condición sicológica de los personajes. Lo intelectual está unido a la impredecible naturaleza humana para armar un rompecabezas donde las fuerzas del mal y del bien interactúan y se abren paso alargando el misterio ad infinítum.
En Colombia, especialmente en las últimas décadas, hallamos expresiones de este género en escritores como Germán Espinosa, Gonzalo España, Octavio Escobar, Santiago Gamboa, Roberto Rubiano Vargas, Mario Mendoza, Rodrigo Arguello, Hugo Chaparro Valderrama, Jorge Aristizábal Gáfaro, Pedro Badrán y algunas crónicas de Pedro Claver Téllez, entre otros. El clima arisco del país, de muertes y eventos absurdos, de mafias y corrupción generalizada, que marcan los límites de un territorio atípico y degradado; y la imaginación de los escritores colombianos es una promisoria fusión para la práctica de este género en el país. Pero, al igual que la novela fantástica y la histórica, encuentran poco eco en las editoriales españolas con asiento en Colombia.
Las sucursales colombianas nos volvimos importadoras de libros de géneros que tienen éxito en Estados Unidos, Europa, México y Argentina. Para nadie es un secreto de la revolución sueca que imprimieron a la novela negra Stieg Larsson y Mankell; del increíble y prolífico John Katzenbach, y en nuestro idioma, de Paco Ignacio Taibo II y Ricardo Piglia. Entonces, ¿qué hacer? Pues arriesgar, e impulsar a los autores colombianos en la promiscua senda de la novela negra.
*Alfonso Carvajal, escritor y editor de Ediciones B.