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El virus pronosticado hace décadas por la ciencia y anticipado en muchos libros ha llegado y la única forma de hacerle frente es prevenirlo, porque si se expande en Colombia estaremos ante una tragedia de proporciones inimaginables. De nuestra responsabilidad y solidaridad dependerá que ganemos esta batalla contra el enemigo más temible que hayamos tenido en nuestra historia.
Las cifras demuestran que el número de muertes por coronavirus es inversamente proporcional al número de camas hospitalarias en el mundo. En Corea del Sur, pese a que han tenido más de 8.200 casos, solamente se han presentado alrededor de 75 muertes, es decir, un porcentaje de 0,9, mientras que en Italia de los 28.000 infectados han perecido 2.200, lo cual equivale al 7 %. La razón es sencilla: mientras que en Corea tienen 13,2 camas hospitalarias disponibles por cada 1.000 habitantes, en Italia tienen apenas 3.
En Colombia la situación es crítica. Según el Banco Mundial tenemos solamente 1,5 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, lo cual implica que si no tomamos medidas urgentes de aislamiento podemos tener el doble de muertes que en Italia. Y todo ello en teoría porque quien haya ido a un sistema de urgencias en Colombia sabe que tiene que esperar por lo menos 4 horas para que lo atiendan.
Diariamente están llegando vuelos directos de Madrid y Barcelona a cuatro ciudades de Colombia (Bogotá, Medellín, Cali y Pereira), lo cual implica la entrada de miles de viajeros a cuatro aeropuertos en los cuales se hacen controles de temperatura, pero es imposible detectar a los pacientes asintomáticos. La restricción de entrada de extranjeros es totalmente insuficiente cuando en Francia, España e Italia viven más de 800.000 colombianos que quieren regresar a nuestro país por el pánico de contagiarse fuera de su patria. Las matemáticas son crudas pero honestas: si llegamos a los niveles de contagio de Europa fallecerán cientos de miles de personas en todo el país, por lo cual solo hay una forma de evitar esta catástrofe: evitar el contacto. Debemos abstenernos de ir a lugares concurridos, evitar viajar y utilizar medios virtuales para realizar la mayor cantidad de actividades.
Por otro lado, deben tomarse medidas desde ya para afrontar el coletazo económico. El Gobierno debe apoyar a las empresas, pues de lo contrario estamos ante olas de despidos masivos que pueden generar una grave crisis social. Ya lo están haciendo los gobiernos de Estados Unidos y Europa. El mundo se recuperará de esta situación, pero si no se toman medidas a tiempo, será muy difícil levantarse. También hay que apoyar a los cientos de miles de informales que estos meses quedarán a su suerte.
Pero no basta con que el Gobierno actúe, sin el apoyo ciudadano ninguna medida será eficaz y para ello es necesario ser solidarios, preventivos, responsables y conscientes. La solidaridad implica ayudar a los que más lo necesitan y ponerse en los zapatos de los demás ante la crisis. La prevención exige que no nos expongamos a nosotros y a nuestras familias al contagio. La responsabilidad exige entender que el cierre de colegios y el teletrabajo no implican vacaciones para pasear, sino que hay que quedarse en casa trabajando y estudiando. La conciencia implica superar la polarización, las diferencias políticas y las peleas porque lo primero es defender la salud y la vida de las personas. El único enemigo en estos momentos es el Coronavirus. Si no nos unimos en este momento las consecuencias serán catastróficas para Colombia.