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En el primer tercio del siglo pasado, Walter Benjamín ya cavilaba que la forma literaria del futuro sería el fragmento. La red social Twitter, seguramente sin darse cuenta de lo que hacía, endosó esta conjetura del malogrado pensador alemán.
Obligando a sus usuarios a ceñirse al formato de los 140 caracteres (incluidos los espacios en blanco) les dio un cheque en blanco de creatividad que muchos –entre ellos no pocos colombianos–han sabido aprovechar para crear algo así como un nuevo género literario. Después de más de un año de trabajar intensamente en el rastreo de la red, me animo a ofrecerles esta antología, haciendo hincapié en el hecho de que se trata de 5.000 espacios destilados de un total de más de 330.000. Quiere decirse que podrían hacerse igualmente varias antologías más, y todas al mismo nivel de calidad. Esta, para que no queden dudas, es la mía.
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El potencial literario de Twitter es evidente. Lo que hace falta son editores. (@La_Artifice) [“¿Y yo qué soy?” se dice el editor de The Twitter’s Digest].
¿Que nada más debe tener 140 caracteres? ¡En 140 caracteres cabe un enlace
y por lo tanto, potencialmente, todo el mundo! (@Afelia=Marina Weisband, del partido Los Piratas en el Senado de Berlín)
Al principio del mundo, Dios creó el cielo y la tierra. El resto fue hecho en China. (@Stewie_Dice)
Casilla de inmigración, Milán. «Y usted, siendo colombiano, ¿por qué es blanco?» «Porque hay una puta lombarda en mi árbol genealógico». (@hectorabadf)
Las orgías me enseñaron a trabajar en equipo. (@gre_cia_m)
Me gustaría aprender a nadar como Virginia Woolf. (@JanderFranco)
¿De quién es esa boquita? ¿De quién esos ojitos? ¿De quién esas manitos? Qué desorden en esta morgue… (@GotadeCafe)
Debe ser devastador llevar a tu pareja el desayuno a la cama y encontrarla con otra persona y que no hayas hecho café suficiente para tres. (@HugoBonet)
A mí los hombres guapos como George Clooney o Brad Pitt no me caen mal. Deseo su extinción fulminante, ok, pero sin ningún tipo de acritud. (@MoraVicenteLuis)
Últimamente escucho gritar más fuerte mi nombre en los moteles que en las iglesias. (@Dios_Padre)
Estoy en contra de los eufemismos, pero admito que a veces son necesarios; por ejemplo, uno para referirse a la «venida del Mesías». (@lauritagarcia)
En las más recónditas profundidades de la selva amazónica, alejadas de todo, viven personas que jamás en su vida han visto un psicólogo. (@Mic_y_Mouse)
Sembrar un árbol, tener un hijo, escribir un libro. El árbol es para ahorcar al hijo cuando se ría del libro de uno. (@SalcedoRamos)
No te manipulo; le pongo subtítulos a la voz de tu conciencia. (@ciervovulnerado)
En una oferta de servicios eróticos de un diario de Barcelona: “Excelente relación calidad–precio”. ¡Ah, Catalunya inmortal! (Ricardo Bada, citado por @carmenboullosa)
Perdona el desorden, pero tengo dislexia. Creí que decías “Hazme caos”.
(@microversos)
De tal falo, tal ladilla. (@eldelomonton)
Me dejaron plantada. Con la consecuencia lógica: florecí. (@anacrisrestrepo)
Hoy explicamos cómo elaborar licor casero con las lágrimas de tu ex. (@AlainDelonce)
Me emputan los filósofos colombianos que se suicidan con cicuta habiendo tantos venenos buenos de origen nacional. (@Robertoenemigo)
A mí en los aviones se me olvida completamente que no creo en Dios. (@animesa)
“Soy el Mozart de los blogs”. (@azableh)
“¿Y cómo se llama tu hijo, querido Leopoldo?” (@andrewholes)
No sé cómo habiendo tantos errores yo sigo cometiendo el mismo. (@juanalajirafa)
No dejo que me abras la blusa para que me toques las tetas, sino para que veas el espacio en el que vives. (@hartatedemi)
Aprendí braille sólo para leer tu cuerpo. (@trentsito)
Yo me casaré con el hombre que me diga tiernamente: “Amor, tus calzones son el paracaídas de mi alma”. De lo contrario ni me hagan ojitos. (@MisCalzones)
Prefiero darte las nalgas y saberme puta, que darte el corazón y saberme pendeja. (@dimecarlota)
Ella no es perra, lo que pasa es que tiene un clítoris sociable. (@RubiaConCerebro)
Sabes que el sexo fue bueno cuando te sacan del motel en silla de ruedas. (@Fulania)
Ese lunar en la polla también lo tiene tu padre. ¿Es genético? (@Recklessy)
¿Comprenden que por culpa de ustedes, putas del monitor para adentro, se valora una Olga Orozco cada cien años? (@_Alienada)
La realidad es una alucinación causada por la falta de alcohol. (@FelipeDeMente)
La sombra es la noche para llevar. (@MerlinaAcevedo)
Yo de menor quiero ser como Audrey Hepburn. (@mariapazruiz)
El Vaticano está en contra del alquiler de vientres, menos mal que no tenía esa regla cuando nació Jesús. (@Nicrand)
Jesucristo salía siempre con 12 hombres y una sola prostituta, María Magdalena. Mucho hijo de dios, pero como organizador de fiestas, nulo. (@nochedeperros)
La Iglesia proclama «No al aborto» porque la frase «¡Queremos más niños!» podía ser malinterpretada. (@korochi)
Díganme cuáles son las formas de hacer llorar a diosito, porque los niños del África le resbalan. (@DarlesCharwin)
Mi supervillano favorito es Dios. (@Boris_Grushenko)
No le crean a la iglesia, si yo no quisiera que se masturbaran les habría dado brazos más cortos. (@Dios_Padre)
Enamorarse es grave. No lo digo yo, lo dice la ortografía. (@Inefable)
Los mayas nos enseñaron a perder nuestra virginidad lo más pronto posible si no queremos morir sacrificadas. Chicos listos. (@maire_wink)
Tienes una cara excelente para la radio. (@zafiroorozco)
Me acuerdo de ese comentarista deportivo que definió a un boxeador diciendo que tenía su talón de Aquiles en la ceja derecha. (@luismiguelere)
Compré unas baterías y vinieron con un vibrador. (@gre_cia_m)
Mujeres, ¿creen que fingir un orgasmo es difícil? Imagínense fingir una erección. (@callodehacha)
¿Me corto las venas o me las dejo largas? (@FrauMedina)
El tiempo es reptilíneo. (@aasiain)
Cuando desaparezcan los tuits, como le diría Bogey a la Bergman [en Casablanca], “We’ll always have Cervantes”. (Rolando Hinojosa, citado por @hectorabadf)