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La paz sin ‘show’

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Notícula. Debía hacer una entrevista sobre los inmigrantes venezolanos en Colombia. La canciller designó para eso a un embajador hecho a las carreras, el Sr. Álvaro Sandoval —quien oculta el nombre de Harold que orgullosamente le pusieron sus padres en Fontibón—. Él, sabiendo que era para televisión, nos citó.

Un impostor, que no se identificó, y de quien supimos se llama Carlos Ospina, al ver las cámaras, dijo olímpicamente: “!A eso no le jalo!”. ¿Y eso es lo que mandan a las embajadas? Resulta un milagro que la Canciller María Ángela Holguín logre todo lo que logra, con esa clase de personajes incompetentes.

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Culminó felizmente el regreso a sus hogares de los valientes soldados y policías que cobardemente estuvieron secuestrados por más de una década. La alegría de verlos venir, desde las profundas selvas colombianas, fue indescriptible. Ciertamente, los medios estuvieron a la altura, y debo decir que Noticias Caracol (para el cual trabajo), entró pisando duro de la mano de su nuevo director Luís Carlos Vélez, quien le puso una dinámica muy interesante, con seriedad, análisis y sin el show al que estábamos sometidos los televidentes.

La otrora impensable rapidez de la televisión, dejó rezagados a mis colegas de las principales emisoras de radio. Y es precisamente ahí cuando uno entiende aquello de que más vale una imagen que mil palabras. Empieza lo realmente duro, y es lograr que las Farc le cuenten al país cuántos colombianos tienen secuestrados. Es lo mínimo que exigen sus familiares atormentados, sin que los guerrilleros muestren la más mínima consideración.

Ya el presidente de la república ha dicho que estas últimas liberaciones son un buen gesto, pero que no es suficiente. No creo que las Farc quieran ir más allá de esto, pues no podemos perder de vista que abandonaron su ideología política para convertirse en el cartel del narcotráfico más grande del mundo. Y mientras esto sea así, no existe la menor posibilidad de que quieran sentarse negociar nada. Por lo demás, el gobierno tendría un gran problema que resolver, y es, cómo aceptar en un proceso de diálogo, a un puñado de narcotraficantes. El riesgo es acabar haciendo lo mismo que se hizo en Ralito: volver delincuentes políticos a los ‘Gordolindos’ y ‘Bernas’. El país ya aprendió esa lección.

Jugará un papel clave Colombianos y Colombianas por la Paz, quienes deben ayudarle al estado contándonos cuáles son las reales intenciones de este narco grupo subversivo. Para ello, es necesario que este grupo presione hasta que salga del cautiverio el último de los secuestrados. ¿Será pedirles mucho a estos criminales de las Farc? La verdad, no soy optimista, porque si algo quedó en claro después del proceso liderado por el expresidente Andrés Pastrana, es que estamos ante un grupo de timadores profesionales. En fin soñar no cuesta nada, pues al final el único que tiene la llave para abrir un proceso, es el presidente Santos.

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