Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La Universidad Nacional tiene un récord extraño en la formación de líderes.
Los egresados de la Nacional no están en los círculos de poder. Más allá de ser una universidad que se pelea los primeros lugares en casi todos los programas académicos, más allá de ser la que más volumen de egresados produce, más allá de ser la que más posgrados tiene, es una minoría en la política, el legislativo, y las cortes.
De los 16 ministerios, la Nacional tiene uno, el de Transporte. Germán Cardona se graduó de ingeniería civil de la sede de Manizales. Empata con la Pontificia Bolivariana de Medellín y el Externado de Bogotá. Los Andes, con siete ministerios, sale a la cabeza, seguida de la Javeriana, con tres, y del Rosario, con dos.
Ninguno de los nueve magistrados de la Corte Constitucional es de la Nacional. Tres son de la Autónoma de Medellín, dos del Externado, y, de resto, con un magistrado están el Rosario, la Javeriana, la U. del Atlántico y la Libre. Tampoco son de la Nacional el presidente o el vice del Consejo Superior de la Judicatura.
De los 100 senadores ninguno (según sus perfiles de Congreso Visible) hizo su pregrado en la Universidad Nacional. Hay que escarbar bastante para encontrar que sólo Félix José Valera, del Partido Verde, hizo una especialización en la Nacional. La luz y faro de la izquierda en Colombia hoy en día, Jorge Enrique Robledo, es arquitecto de los Andes.
Aquí hay al menos una anomalía estadística. Algo no cuadra, y en tanto la Nacional pretende ser una institución que “Producirá los líderes que necesita la nación para su desarrollo y proyección al mundo globalizado”, según su misión para el 2017, la situación actual no puede ser menos que preocupante.
Durante la elección del nuevo rector, este fue un tema inexistente. En la propuesta ganadora del nuevo rector, Ignacio Mantilla, no hay ni una sola mención a la formación de líderes.
Antes de escribir esta columna le puse el tema para tantear el terreno, y la primera excusa fue la de la rosca. Puede ser cierto, pero sigue siendo una excusa y no una explicación. ¿Por qué no está la universidad más importante del país en ninguna rosca? Está tan afuera, que parece que fuera una intención alejarse del poder.
De otro lado, y muy al estilo de la Nacional, hay una explicación histórica persuasiva. Durante el último medio siglo, la Nacional fue el refugio de las personas y las ideas que iban contra el establecimiento. Desde el asesinato de Uriel Gutiérrez, en el 54, pasando por la ida al monte de Camilo Torres, hasta el genocidio de la UP.
Pero desde esa posición antagonista, y casi por definición, es una obsesión de los que han salido de la Nacional el poder como fuente de cambio. La autonomía, el acceso público a la educación, son importantes. Pero nada tiene más sentido para lograr esos propósitos que tener a exalumnos de la Nacional en la rosca del Estado colombiano.