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Dolor a lo colombiano
Con noticias que nos dejan muchas veces sin palabras, Colombia se debate hoy entre la violencia y la corrupción. Casi que a diario, estamos viendo caer a líderes sociales y exguerrilleros de las antiguas Farc, sin que nadie haga algo por detener estas macabras prácticas. Mucho menos el Estado, en manos de gobernantes que solo atinan en culpar a diferentes grupos criminales, sin que se vean resultados a corto plazo que lleguen a poner fin a este luctuoso accionar, por cuenta de delincuentes que nuevamente se ensañan contra sus compatriotas, pero que a ciencia cierta desconocemos sus orígenes y procedencia, al igual que los asesinos que se encuentran detrás de este tétrico proceder que hoy acongoja a cientos de hogares colombianos.
Con una palabrería que ya resulta insulsa y aburrida, miembros del Gobierno “dan a veces la cara” ante los medios de comunicación y las redes sociales, balbuceando términos que no conducen a nada, pero en cambio sí produciendo desconcierto y estupefacción en todos los que a diario tenemos que soportar a estos “personajes” que en realidad no producen paliativos para los grandes males de Colombia.
Parece que el timonel conductor de esta embarcación, que se ladea peligrosamente, no encuentra el derrotero para llevar a buen puerto a una nación que pide a gritos por un líder que no se vislumbra por lugar alguno, mientras la sangre sigue manando por los cuatro puntos cardinales de esta sufrida nación.
Virgilio Duque Salazar. Bogotá.
El poder de un virus
Es asombroso sentir cómo una partícula que solo puede verse a través de un microscopio, una partícula invisible, puede poner en jaque a la humanidad y a la economía mundial; una partícula que deja sin piso a quienes todos los días amenazan con su poder económico y armamentista. Confiemos en que nuestro invisible protagonista nos lleve a la reflexión de lo pequeños y vulnerables que somos.
M. Cristina Quiroga. Cali.
Sobre el Esmad
En las “Cartas de los lectores” del pasado 3 de marzo, U. M. da su opinión sobre la intervención del Esmad controlando a los encapuchados que han causado tanto daño a los bienes públicos y a personas, que según U. M. no deben enfrentarse por ser simplemente parte de protestas. Ojalá no haya mucha gente que piense igual a esa persona.
Hernando Mañosca Charria.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.