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Nuestro fútbol

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Seamos sinceros: el fútbol profesional colombiano es mediocre.

Lleva siéndolo un buen tiempo, pero parece que en este torneo lo es más que en los anteriores. Ya se ha completado la mitad de la etapa regular (nueve fechas) y los líderes están con tan sólo 18 puntos; eso es poco más del 50% de rendimiento. Hay un equipo que sólo ha convertido siete goles y otro que aún no ha ganado. Lo sabemos, esto no es novedad, pero es en los números que realmente vemos lo depresivo que es nuestro balompié. Una competencia que antes era agradable y hasta sorprendente, con equipos que en su etapa regular alcanzaban los 40 puntos y peleaban los torneos internacionales, ahora es resignada a ver cómo en la última jornada hasta seis equipos tienen chance de entrar a cuadrangulares con 26 puntitos (un 48% de rendimiento).

El torneo actual es un claro reflejo. Ninguno de los campeones de 2011 se ubica en los primeros cinco puestos y, nuevamente, el equipo que ascendió de la B se encuentra en los puestos de arriba. ¿Será que el torneo de ascenso es mejor? Equipos que marcan cuatro goles y después se dejan meter tres, cuadros que despiden a sus técnicos tras cinco partidos, estadios con ni siquiera la mitad de espectadores, y ahora debemos sumarle que por fecha sólo se transmite un partido por televisión abierta.

También es importante comparar el nivel de nuestro fútbol actual con el de nuestra selección Colombia, en donde sólo un jugador local es el aporte a la base titular de la tricolor y ya hace un buen rato que no se exporta un jugador talentoso. El resto juega en Europa o Sudamérica desde hace ya un buen tiempo. Hace un mes, la FIFA entregó un estudio donde sorpresivamente se mostró que Colombia es el tercer país que más jugadores tiene esparcidos por el mundo, por detrás de las potencias Brasil y Argentina. Es cierto, tenemos muchísimos jugadores regados por Sudamérica, Europa y EE.UU.; el gran problema es que en Colombia no duran, se ven obligados a salir o simplemente jamás debutaron. Es sólo cuestión de revisar algunas de las figuras actuales de la selección, como Falcao García, y darse cuenta de que nunca jugaron en la primera división del fútbol colombiano.

Con el nivel del fútbol actual, el formato del torneo, los cuadrangulares no se convierten en una opción, sino en una necesidad. Es de esta forma que se puede intentar cautivar la atención del público e intentar salvar la taquilla del estadio o un rating en tv. Pero ¿que un equipo que justo entró de octavo, después quede campeón? Esto es mediocridad en su máximo exponente. Ya ha pasado. Y hasta le agregaría que realmente es injusto. Es preocupante y, aun así, lo más curioso de todo es que aquella mediocridad nos sigue emocionando…

Alfredo Bonilla. Buenos Aires.

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