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A dos meses de que Venezuela salga oficialmente de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) no hay claridad sobre cuál va a ser el marco regulatorio que a partir de abril rija las relaciones comerciales entre Caracas y Bogotá. Empezar a estructurar esas reglas de juego es una de las misiones que tienen la canciller María Ángela Holguín y el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados, quienes a esta hora se encuentran en el vecino país.
La directiva del presidente de la República, Juan Manuel Santos, fue clara en ese sentido. “El punto principal (de esta visita) es cuál va a ser el marco jurídico a partir del cual vamos a continuar nuestras relaciones comerciales cuando cese el esquema normativo que rige la CAN y que debe llegar a su fin en abril”, dijo el mandatario.
En el mismo sentido se ha pronunciado el ministro Díaz-Granados, quien en entrevista publicada ayer por El Espectador explicó que una de sus misiones en Caracas será empezar a estructurar el piso jurídico que regirá las relaciones comerciales y reconoció que “para ese momento (cuando Venezuela se retire de la CAN), aspiro a tener un documento que nos permita organizar la relación binacional de la mejor manera”.
Pero más allá de las buenas intenciones, dentro del sector privado nacional existen reservas sobre el desarrollo de esta iniciativa. Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara Colombo Venezolana, ha insistido en la preocupación que persiste entre los empresarios frente a la lentitud con la que marcha el proceso y en el mismo sentido se ha pronunciado Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex).
A esto se suma el pobre desempeño de las ventas de Colombia a Venezuela en el último tiempo, a pesar de que el comercio ha seguido regido bajo los parámetros de la CAN y que de agosto para acá, tras el encuentro entre los mandatarios Hugo Chávez y Juan Manuel Santos en Santa Marta, la relación bilateral oficialmente se normalizó. Sólo en 2010, las exportaciones nacionales al vecino mercado fueron cercanas a los US$1.420 millones, lo que representó una caída del 77% frente a 2008 cuando superaron los US$6.000 millones.
Además de la reactivación del comercio bilateral, la delegación colombiana que visita a Caracas explora mecanismos para lograr que Venezuela pague la totalidad de la deuda que mantiene con los exportadores nacionales. Las cifras oficiales indican que hasta ahora se han desembolsado US$350 millones de los US$562 millones que ha reconocido como deuda la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).
A pesar de los esfuerzos en este sentido, voceros de los empresarios colombianos como Javier Díaz de Analdex han señalado que será complicado recuperar la totalidad de los cerca de US$500 millones que se calcula hoy se deben desde Venezuela, pues muchas de las empresas que adeudan ese dinero ya desaparecieron.
Finalmente, se espera que tanto la canciller como el ministro de comercio logren destrabar la serie de condiciones que en el último tiempo Caracas le ha impuesto al ingreso de productos colombianos, pues con la solicitud de permisos y certificados sanitarios prácticamente se mantienen cerradas las puertas a los alimentos nacionales. “Buscamos que no haya ningún acto de discriminación contra el producto colombiano”, remata diciendo Díaz-Granados.