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Del precio al público de un galón de gasolina, el 53% lo recibe el productor, Ecopetrol, el 8% los productores de etanol, el 27% corresponde a impuestos nacionales y el 12% restante a costos de transporte, almacenamiento y margen del distribuidor.
Los precios en Colombia son altos cuando se comparan con EE.UU., Argentina y Ecuador. En Colombia el galón cuesta US$4,95; en EE.UU., US$3,50; en Argentina, US$3,18, y en Ecuador US$1,54. La situación en Venezuela es única: el galón de gasolina se vende a 19 centavos. El promedio en Europa es de 1,45 euros el litro, aproximadamente US$7,70 el galón.
Para reducir el precio al público habría que bajar los impuestos nacionales y locales, reducir el ingreso al productor, modificar el precio de los biocombustibles y revisar los márgenes de transporte y comercialización.
Aunque sea políticamente incorrecto, es inconveniente reducir el precio a Ecopetrol. Se afectarían sus utilidades y, por ser el socio mayoritario, el Gobierno vería reducidos sus dividendos, los cuales hoy representan un porcentaje significativo de sus ingresos, aumentando de esta forma el déficit fiscal. Otro aspecto a considerar es que los dividendos de Ecopetrol son ingresos de capital y no corrientes, por lo cual la administración central no está obligada a transferir un porcentaje obligatorio de éstos a las regiones. A esto agréguese el código de buen gobierno acordado para el proceso de venta de las acciones estatales a los particulares. Éste contempla que la empresa debe vender a precios de mercado. Fijar por decisión gubernamental precios muy inferiores al del mercado externo le haría perder valor bursátil a la compañía. De tiempo en tiempo se propone sacar otro paquete de acciones al público. Si el mercado percibe que no es clara la regla de juego de precio, el valor que recibiría el Gobierno sería mucho menor que el esperado. Afectándose en esta forma la valoración de la joya de la corona.
Si se dispone de otra fuente de recursos, es posible disminuir los impuestos nacionales. Hay que tener en cuenta los impuestos regionales de la gasolina que se destinan al mantenimiento de la malla vial y a la construcción de los sistemas de transporte masivo.
El sistema de precios de los biocombustibles es un ejemplo de una política de beneficios concentrados en unos pocos productores y de costos asumidos por todos los ciudadanos.
A Ecopetrol se le pagan $4.870 por galón, el etanol a $8.811 y el biodiesel a $9.258. Puede existir un cierto margen de negociación.
Otro aspecto a considerar es el ambiental. Los impuestos a los combustibles recobran en parte el costo ecológico de emisión de gases de invernadero y de contaminantes gaseosos y partículas sólidas.
Adicionalmente, los impuestos a los combustibles contribuyen a los gastos de mantenimiento y construcción de las mallas viales urbanas y de las vías intermunicipales. El impuesto al combustible tiene un concepto de equidad, se paga en proporción directa al nivel de contaminación emitido y al mayor uso de la infraestructura. Si los precios de la gasolina reflejan los costos ocultos, ambientales y de congestión, contribuyen a la racionalización de su uso y al mercado de vehículos más eficientes.
Si se reducen los impuestos y los dividendos de Ecopetrol, deben buscarse recursos adicionales. Por ejemplo, incrementando las regalías y reduciendo privilegios tributarios.