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Construyamos paz y democracia en América Latina (V)

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Aportes a su debate y concreción. Entrevista a Johan Galtung.

Esta es la quinta parte de la entrevista realizada al profesor Johan Galtung, y en ella se desarrollan los siguientes temas: cualidades prioritarias que debería poseer un líder político democrático latinoamericano y actividades básicas que debería adelantar, en ejercicio del poder; y el enfrentamiento, desde una perspectiva democrática, de los vínculos entre el conflicto armado y el narcotráfico.

15.    H.R. Pensando hacia adelante, de acuerdo con sus reflexiones y su visión de futuro: ¿quisiera recomendar algunas actividades que deba adelantar un líder político para el ejercicio democrático del poder?

J.G. En primer lugar, tener la sensibilidad y el conocimiento para organizar la lucha concreta contra la desigualdad. Tenemos ahora un sistema desastroso donde el 90% de la población no tiene el suficiente poder adquisitivo para hacer mover las ruedas… y el 10% tiene  cientos de millones de ingreso anual que, naturalmente va a la Bolsa para especular, creando una economía financiera que no tiene contacto con la economía real. Esto es un desastre y una de las explicaciones por las cuales se ha presentado la crisis en el 2008; crisis que, desde luego, no ha terminado.

En segundo lugar, hay que enfrentar la debilidad del sistema en relación con la economía financiera; hay que saber controlarla. Solamente para dar un ejemplo: si uno participa en la Bolsa hay que conocer los nombres de las personas que lo hacen; hay que conocer la identidad, tenemos el derecho de saber eso: ¿quién lo hace? Porque ahora es más o menos anónimo, porque lo realizan es a través de los comisionistas. Son comisionistas porque sacan una buena comisión. Entonces creo que, la condición número dos, es luchar contra eso.

La actividad número tres, es levantar el nivel de vida de la gente de más abajo, porque ellos sufren; tienen una vida indigna de sufrimiento. Eso se puede hacer sin tocar la vida de la gente de arriba. Lo que han hecho en China, es posible. Tan solo la fórmula de sacarle a los ricos para dar a los pobres, es un método; pero solamente un método. Lo que yo indiqué como el método chino, no presupone solo eso.

En cuarto lugar, empezar su labor al nivel más bajo, empezar al nivel de municipio. Mire: en Estados Unidos tienen algo: la Escuela de Gobernadores, pero eso no es suficientemente abajo. Es importante y se nota que Obama no ha tenido esta escuela; Bush tenía esta escuela, Clinton también; pertenecían a dos estados diferentes y empezaron al nivel más bajo. Hicieron la escala para tener muchísima experiencia. Eso me parece significante; una buena sociedad es aquella que permite una capacitación política desde los sectores populares. Esa posibilidad existe, por ejemplo, en los países democráticos escandinavos, donde casi todos los parlamentarios son importantes.

Ellos han hecho una carrera, han trabajado su formación burocrática en una forma actualizada, han leído los planteamientos que formuló Max Weber al comienzo del siglo xx, para el ejercicio del cargo con responsabilidad política, al contacto con los sectores mayoritarios de la población. Al trabajar con los alcaldes, dialogar con los concejales y con los líderes locales, se tiene un gran aprendizaje porque se permite el conocimiento de las necesidades fundamentales de la mayoría de la población.
Es vital que un líder político se sensibilice con la problemática de la injusticia social estructural y se prepare adecuadamente para solucionar esos problemas. El diálogo con estos sectores, lo enriquecerá humanamente y, si posee carisma, existe la posibilidad de que su liderazgo político lo habilite para llegar a ser un estadista. Estadistas necesitamos en América Latina; no populistas, ni caudillistas.

16.    H.R. ¿Qué cualidades cree que debe tener el líder político democrático del siglo xxi?

J.G. Enunciemos algunas. Como mediador, me he encontrado con muchos líderes políticos inteligentes. La inteligencia la defino como la capacidad de tener múltiples elementos presentes al mismo tiempo. Por ejemplo: jugar, como cuando uno juega con pelotas simultáneamente; saber ser malabarista y decidir con dimensión de profundidad.
 
Complementariamente, es conveniente que el líder tenga capacidad retórica: que sepa exponer, dialogar y contestar. Más también, debe tener una magnífica capacidad para escuchar. Tengo entendido que muchos presidentes americanos son muy buenos para eso. Tienen conferencias con diálogos, donde cada uno tiene la palabra y el Presidente naturalmente dice la última. Eso es responsable. Por tanto, es conveniente que un estadista contemporáneo tenga capacidad de diálogo en la Casa Presidencial; me parece imprescindible.

Así mismo, existe algo indefinible que se llama el carisma. Si un líder político democrático posee cualidades carismáticas, va a poder lograr un superior impacto en su gestión.                                      

Creo que es muy importante que exista consecuencia entre lo que el líder dice y lo que practica. Citando a Gandhi, el recomendaba que los líderes debían practicar ahora, lo que deseaban ejecutar en el futuro. Si por ejemplo, deseas un futuro sin desigualdad, debes contribuir a construirlo desde ya.

En mi oficio como mediador, ahora tengo más respeto por la gente de arriba  que antes, porque puedo indicar  un poquito de luz, una raya de luz. Por esta labor, ellos están muy agradecidos y pueden desarrollarla mejor de lo que yo puedo hacer, porque conocen superiormente la situación local. La inteligencia viene allí, a jugar un papel fundamental si la combino con la capacidad de tener diálogo con otros. Para los líderes políticos inteligentes, que me han invitado, les  ha sido muy útil escuchar las sugerencias y propuestas  que puedo formularles para el éxito de su gestión.

17.    H.R. Una de las dimensiones de la problemática colombiana actual es que el conflicto armado está ligado con el narcotráfico. Tenemos pruebas de que las Farc, el Ejército de Liberación Nacional y las nuevas Bacrim, que son las que vinieron a sustituir a las Autodefensas, están financiadas, sustantivamente, con el narcotráfico. Entonces, ¿cómo enfrentar, desde una perspectiva democrática, esta situación?

J.G. Primero. Llama la atención que en los funerales de Pablo Escobar, habían 20.000 personas pobres en actitud de agradecimiento. Notemos, una parte del narcotráfico tiene origen en la desigualdad social; pero aquí hay que ser cautos; no hay que decir que esa es la única cosa que existe. Hay elementos criminales; existen varones y políticos que se han enriquecido; se han detectado conexiones con la policía, con los militares, algunos fueron a la cárcel; es una situación compleja y grave para la democracia. Por la naturaleza del fenómeno, no existe una sola fórmula que sea suficiente. Lo primero entonces, es levantar el nivel de vida de los más pobres.

Segundo. Los consumidores en gran parte, están en Estados Unidos y Europa; no todos, porque no estoy convencido de que haya tanto consumo. Con el fenómeno de las drogas, se trata de vincularla a una economía financiera, donde no es solo consumir drogas, sino vender y comprar, vender y comprar, vender y comprar.

Después de cada paso, existe más control de la policía, lo que hace aumentar el  precio; los grandes intermediarios toman un gran riesgo y realizan  utilidades que han hecho de la droga el mejor negocio del mundo; el pobre afro-americano que está en Dallas o en New York y que expende droga, también toma un riesgo y termina vendiendo a la gente más próxima con un 10% de comisión.

Para enfrentar el problema de la droga hay que tener un plan en Estados Unidos y no solamente un Plan Colombia. Estados Unidos debe verificar todo lo que han hecho para disminuir el consumo. Hay que saber exactamente dónde en Estados Unidos consumen, porque no hay investigaciones buenas de ese fenómeno y es necesario saberlo.

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Recordemos el papel de un embajador colombiano ante Naciones Unidas que tenía que enviar un mensaje a través de la televisión norteamericana, sosteniendo: el problema del narcotráfico, tiene dos lados: oferta y demanda. Nosotros estamos controlando la oferta pero ustedes deben controlar la demanda. Este mensaje no fue bien recibido por los canales de la televisión. Lo que pienso es que Estados Unidos debe cooperar con la investigación seria de su demanda. La solución del problema para Colombia no es unilateral, es un problema bilateral con Estados Unidos.

Tercero. Observemos complementariamente, como se está planteando en distintos foros y por personalidades muy importantes del mundo contemporáneo (por ejemplo los expresidentes Lagos, Gaviria y Zedillo de Chile, Colombia y México, así como Carlos Fuentes y Milton Friedman…), han sostenido que para enfrentar seriamente el negocio de la droga y sus consecuencias, debe buscarse, paulatinamente, su legalización mediante un acuerdo abierto en Naciones Unidas donde participen todas las Naciones. Por tanto: las soluciones al problema del narcotráfico, deben plantearse en forma integral y a nivel global.

roasuarez@yahoo.com

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