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Les falta

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Así como a la mayoría de nuestros equipos de la primera división les falta gol, también a dos exjugadores convertidos en técnicos les falta una materia para darles estatus universitario.

Tanto Hernán Torres, en el Itagüí, como Alberto Gamero, en Chicó, estuvieron a punto de ser noticia mundial en el fútbol. Decidieron, por su propia cuenta, llamar cada uno en su momento, primero Gamero y después Torres, a sus jugadores a un costado del campo con intención no sé si de retirar los equipos o asumir el papel de los entrenadores de baloncesto, estos sí autorizados por su reglamento, para conversar, dar instrucciones y poner al pobre juez a “parir”, porque duraron 8 minutos mientras discutían sobre una acción que para Itagüí era penalti y para el Boyacá no.

Particularmente, la falta fue llegando a la raya demarcatoria y el jugador de Itagüí cayó por velocidad e inercia adentro. Para mí no fue penalti, pero la apreciación del juez, quien venía colgado en la jugada, fue cobrar exactamente donde ocurrió el contacto. Lo curioso, además, resultó la opinión del juez de línea, que vio la falta pero no podía opinar si fue adentro o afuera. El asunto, sin embargo, no fue ese. La crítica va dirigida a los dos técnicos que deben entender que el juego es para seguirlo, no interrumpirlo por ese tiempo y menos con gestos antideportivos. Por eso anoto: a ambos les falta entender que, pite mal o bien el árbitro, los partidos son para jugarlos, para eso les pagan, y no para ofrecer ese mal ejemplo a sus mismos jugadores. Casi logran pasar a la fama mundial al intentar introducir en el fútbol normas de otros deportes, como esas de parar los partidos durante ocho minutos, sin pedir permiso a nadie.

No todo fue malo, por supuesto. Me llamó la atención el jugador Carlos Arboleda, lateral derecho de Itagüí. Dispone de una condición especial, es amigo del balón, lo sabe manejar, controlar, jalar, pisar y, de ñapa, entiende cómo pasar al ataque. Se hace necesario hacerle seguimiento porque creo que va por buen camino. Lo mismo el joven Cuéllar, del Cali, un volante con sentido práctico en recuperación y entrega.

Curiosamente, mientras al sistema defensivo de Nacional se lo aporrea por los cuatro goles recibidos en Mendoza, a Buenaños, del Cúcuta, le anotaron cuatro en sólo 45 minutos. En alguna columna anterior le había advertido al buen arquero que no fomentara con sus regaños la desconfianza en el sistema defensivo, no si ésa fue una de las causales en la debacle ante el Caldas. Lo cierto es que los resquemores entre un arquero y sus cuatro defensas conducen por mal camino a un equipo.

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