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Quizá cada vez estemos más cerca del fin ¿de qué?…
En columnas anteriores, me he referido a la impunidad e invisibilización de delitos como el reclutamiento ilícito de menores de edad (ver: El reclutamiento de menores – un delito invisible).
El pasado mes de diciembre, la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, condenó al paramilitar desmovilizado Fredy Rendón (alias “el alemán”), por 309 casos de reclutamiento ilícito. Ese podría considerarse el comienzo del fin de la invisibilización de ese delito.
Afortunadamente, ese esperanzador comienzo no se agotó con ese caso. Esta semana, el mismo tribunal, llevó a cabo la Audiencia de Incidente de Reparación Integral (último trámite, antes de la sentencia), en el proceso contra el postulado Orlando Villa Zapata, por 73 casos de reclutamiento de niños, niñas y adolescentes.
La audiencia empezó con la presentación de los casos por parte de la Fiscalía: 73 menores de edad se vieron privados de un mejor proyecto de vida, lejos de la violencia y las atrocidades de la guerra, por cuenta de un grupo paramilitar cuya “necesidad” consistía en vincular más inocentes a su marcha de barbarie.
La mayoría de víctimas fueron llevadas por la fuerza o mediante engaños a las filas paramilitares. El testimonio de un joven que duró reclutado por años, dio cuenta de las mentiras que solía usar la organización para vincular a los niños y las niñas: promesas de trabajo en fincas o cultivos, y con salarios que mejoraría la situación de sus familias fueron una constante para quienes resultaban empuñando armas y fraguando crímenes que no entendían.
El siguiente instante, fue silencio, y después, las palabras del acusado pidiendo perdón al joven y a todas las víctimas. Después, de nuevo, el silencio…
Como la afectación a los niños, niñas y jóvenes, involucró su formación, la forma de relacionarse socialmente, su proyección, los representantes de víctimas pidieron indemnizaciones económicas por los daños morales y a la vida de relación causados a las víctimas directas y, en algunos casos, a los familiares como víctimas indirectas. Lamentablemente, de los 73 casos narrados, sólo 21 contaron con la fortuna de ser representados en la audiencia y, probablemente, serán reparados ¿con qué?
El extinto Bloque ‘Vencedores de Arauca’, al cual perteneció Villa Zapata, entregó 135 bienes para reparar a las víctimas, la mayoría, por cuenta de quien figura como su cabecilla, Miguel Ángel Mejía Múnera, alias “el mellizo”. Se espera que con el dinero que representan esos bienes, hoy en el Fondo para la Reparación de las Víctimas, alcance para reparar a los jóvenes, aunque se mantiene el interrogante ¿será suficiente para resarcir el daño causado?
El próximo 27 de marzo, se dictará sentencia en el caso de Villa Zapata, puede ser una nueva oportunidad para que el reclutamiento ilícito de niños, niñas y adolescentes, siga su camino alejándose de la impunidad y acercándose hacia la vista de una sociedad que hasta hace poco desconocía la gravedad de un hecho que, de no tener fin, haría perpetuo el vicioso círculo de violencia.
En Twitter: @andreasforer