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Ospina, Zúñiga, Zapata, Armero, Guarín, Aguilar, Dayro, Falcao, entre otros, son producto de las selecciones sub-20 que manejó Lara. Una de ellas, la campeona del Eje Cafetero, es la base de la actual selección nacional.
Los ciclos indican que los jugadores juveniles van teniendo cabida y lugar en las composiciones subsiguientes. Un ejemplo claro fue el de J.J. Tréllez, cuya presencia desde la sub-15 tuvo eco hasta llegar al equipo de mayores.
La actual Alemania, uno de los dos mejores equipos del mundo, se forjó en la sub-21, y un técnico visionario como Joaquim Low tuvo el carácter para montar el relevo transicional y llevar a la mayoría de sus jugadores del under al equipo de mayores.
Lamentablemente, en la historia reciente del fútbol colombiano pasaron tres torneos sub-20 de los que quedó poco. Es decir, se perdió el relevo, no se hizo la escogencia requerida, los resultados en los torneos fueron malos y de aquellas hornadas quedan elementos aislados, pero nunca una auténtica camada.
En el Suramericano de Paraguay las esperanzas eran Chalar, Darwin, Mosquera, Pino, Bernal, Gallego, Bermúdez. Por ahí se salva Darwin. En Venezuela se apostó por Christian Mejía, Nazarith, Reina, y el resultado fue malísimo. Tampoco puede hablarse de una generación con el equipo que estuvo el año pasado en Perú. James no jugó porque Oporto no lo prestó.
Miren el equipo del Mundial Sub-20 y encuentren triunfadores en el fútbol nacional e internacional. James y Muriel salvan la papeleta. Michael Ortega, Valencia, Manga Escobar, Murillo, Moreno, Cabezas, Calle, Arias están intentándolo, pero no se les ve el contenido para llegar a la selección A, no parecen tener el fuelle necesario para meterse en las ligas mayores.
Algo está fallando en la planificación y selección de los jugadores. El técnico anterior no salía de una o dos regiones y su visión cortoplacista de morenos grandotes del Valle terminó siendo repudiada. El actual técnico, Piscis Restrepo, ha hecho unas convocatorias a microciclos con jugadores de dos regiones, como si el fútbol fuera propiedad de unas zonas. Restrepo se ha olvidado, por ejemplo, de que en la Costa Atlántica salen buenos futbolistas y parece no saber que en las inferiores del Júnior y del Cartagena, en el trabajo de la Autónoma y del Barranquilla, hay material.
El tema es claro, no se pueden repetir los errores del inmediato pasado, no se puede concentrar la escogencia en pocas regiones y el relevo generacional tiene que funcionar porque, de no hacerlo bien, lo único que se garantiza es hambre para el mañana.