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El morro ?de las fantasías

Sesenta kilómetros al sur del Salvador, en territorio brasileño, se encuentra el Morro de São Paulo.

El morro ?de las fantasías
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Es el pueblo más grande de la isla de Tinharé, muy cotizado entre los hippies durante los años 70 y actualmente un exclusivo destino tropical para vacacionar.

No se trata de un pueblo cualquiera. Para empezar, sólo tres policías recorren sus calles y, de hecho, es innecesario que este número sea mayor. La tranquilidad y la calma parecen ser las que gobiernan el Morro de São Paulo. Un lugar paradisiaco, rodeado de espectaculares playas. Cinco, para ser más exactos. Cada una parece tener personalidad propia, un estilo único que desde hace más de 40 años encanta a los turistas. ?

La primera está ubicada en el centro y es la preferida de los surfistas por tener las mejores olas, especialmente durante el invierno. La segunda es la más movida de día y de noche. Los bares y restaurantes a su alrededor, con su música, el agua de coco, la caipiriña, la decoración y el olor que emana de algunos de sus platos como el acarajé, vatapá, moqueca, bobó de camarão y la feijoada, que mezclan condimentos y sabores poco usuales; le imprimen un ambiente de fiesta que se siente las 24 horas.?

La tercera playa, en cambio, es más aquietada. Además, cuenta con una gran barrera de coral que la convierte en un sitio soñado para quienes desean hacer snorkel o bucear. La cuarta playa, por su parte, fascina no sólo debido a su extensión, que permite realizar largas y placenteras caminatas, sino por cuenta de la formación de piscinas naturales repletas de peces de colores. ?

Finalmente, está la playa de los encantos. Un sitio casi desértico en donde el silencio reina todo el tiempo. Desde ahí se ve el río que separa la isla de Tinharé, en donde está ubicado el Morro de São Paulo, de la isla de Boipeba. Ambas conforman una extraordinaria reserva natural con arenas blancas, aguas cálidas, manglares con canales navegables, plantas y animales únicos. ?

A pesar de que el Morro de São Paulo nació como un pueblo de pescadores, la significativa afluencia de turistas ha hecho que con el tiempo las costumbres y rutinas de este lugar se transformaran. Incluso, muchas de las antiguas casonas fueron convertidas en acogedoras posadas con planes y precios para todos los gustos y bolsillos. Se calcula que existen más de 110. La mayoría están distribuidas a lo largo de las playas, aunque hay varias en los barrios, perfectas para los viajeros que desean tener un contacto más directo con la población y su estilo de vida. ?

En definitiva se trata de un destino mágico, recomendado tanto para quienes quieren desconectarse de todo y pasar unos días alejados del estrés y la cotidianidad disfrutando de la naturaleza; como para las parejas que anhelan divertirse al son de los ritmos brasileños, degustando platos y bebidas típicas o las familias que buscan gozar de unas vacaciones únicas.

Para conocer y hacer:

1. La Fortaleza de Tapirandú, mejor conocida por los residentes como el Fuerte. Se comenzó a construir en 1630 y tiene casi 700 m de extensión.?

2. Iglesia Nuestra Señora de la Luz. Tiene un marcado estilo barroco y en su decoración sobresalen los detalles en oro y plata. ?

3. El Faro. Se encuentra en la cima del morro y es uno de los lugares más representativos de la isla. Su construcción comenzó en 1848 y duró cerca de siete años. En su época llegó a ser el faro más moderno de la costa brasilera.?

4. Gamboa. El paseo comienza con una caminata de una hora desde el Morro de São Paulo, pasando por la playa Porto de Cima y por Ponta da Pedra. Desde la playa de Gamboa se hace la vuelta en barco hasta el muelle y de regreso se realiza un city tour. ?

5. Avistamiento de ballenas: Entre los meses de julio y noviembre, salen embarcaciones con capacidad para 50 personas y con la guía de dos biólogos. Septiembre es el mejor mes, pues es cuando nacen los ballenatos y se pueden ver las ballenas con sus crías.?

6. Recorrido por la playa desierta de Garapúa: Una caminata de seis km, durante la cual se atraviesa la vegetación tropical hasta Garapuá, una bahía de casi dos km de extensión, con playas desiertas, aguas templadas y claras. Aquí hay algunos restaurantes y se puede visitar una aldea de pescadores.

 

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