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¡Ojo! Otra cosa es la exageración innecesaria, que muchos usan a diestra y siniestra. “¡Oye, qué mentirosa es fulanita!”, se quejó alguien conmigo sobre una amiga en común que a todo le añade un 50 %, ¡cuando no transforma la cosa al 100 %! Si su niña obtiene buenas notas, te dice que es “la mejor del colegio”, y repite “mi esposo gana casi $100.000”, cuando yo sé que no llega a $40.000. Por eso no pude defenderla cuando la criticaron de mentirosa, pues cuando alguien “sazona” la realidad de tal manera, realmente está mintiendo.
Las personas que exageran lo único que consiguen es perder su credibilidad. Los exagerados son en el fondo personas inseguras que agrandan los sucesos para afirmarse y aliviar su sentido de inferioridad. Como no se sienten conformes con los resultados reales de su vida, los “inflan” para verse mejor ante los ojos del mundo.
Es difícil para el exagerado darse cuenta de que lo hace, pues lo ha convertido en un hábito y es adicto a la reacción que provoca en los demás al impresionarlos. Si al leer esto sientes que eres tú este tipo de persona, felicítate por haberte dado cuenta. Y antes de que los demás dejen de creer en ti, ¡detén ese comportamiento! Convéncete de que tú en realidad eres suficientemente bueno y capaz y vales mucho. No tienes que exagerar para impresionar. Créeme que aun sin exagerar la gente te estimará y apreciará tus logros. La próxima vez que vayas a hacerlo, ¡ponle freno y di “no voy a mentir”! A partir de ese momento tu credibilidad subirá 100 %… ¡y no estoy exagerando!
* Motivadora internacional. Síguela en Facebook: mariamarin; Twitter: @maria_marin; IG: mariamarinmotivation. Visita: www.MariaMarin.com.