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Un fantasma en Europa

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Algunos fantasmas nunca se cansan de retornar, recordaba a los lectores de BBC Viewpoint la semana anterior el escritor inglés Alan Moore. Lo hacía en referencia a la influencia de una de sus creaciones en el movimiento de protesta global, el protagonista de su novela gráfica V for Vendetta.

El libro apareció en los ochenta, inspirado por las revueltas en contra de Margaret Thatcher en Gran Bretaña. Fue el dibujante David Lloyd quien sugirió a Moore usar la máscara del revolucionario católico del siglo diecisiete Guy Fawkes como un emblema de la batalla librada en la novela contra un sistema injusto.

A comienzos del siglo veintiuno, el cine imaginó la narrativa original como una parábola de la paranoia post-9/11 y el ascenso de los neoconservadores. En una escena memorable, una horda de extras vestidos con la máscara del más famoso rebelde británico se toma las calles de Londres. Tiempo después la máscara comenzó a aparecer en las protestas organizadas por la organización Anonymous, que lucha por la libertad de expresión y uso en internet, en las manifestaciones antiglobalización, y más recientemente, entre los indignados de Madrid o las ocupaciones de Wall Street y San Pablo en Londres.

“Nuestro sistema financiero actual ya ni siquiera corresponde al capitalismo convencional”, escribió Moore. “Este por lo menos defendía un darwinismo crudo para todos, así fuese inicuo e injusto. Los bancos de hoy parecen en cambio una monarquía absoluta que ningún gobierno puede tocar, como en la época de Carlos I”. En aquel entonces el sacrificio impuesto a los sectores bajos y medios de la población culminó en la sangrienta guerra civil inglesa.

Al considerar la votación que tuvo lugar este domingo en el parlamento griego mientras afuera la policía apaleaba a una población que ya no soporta más dolor, al ver Atenas arder, es imposible no concluir que la actual dictadura del sector financiero está empujando países enteros al colapso social y la guerra.

Con el fin de deshacerse de sus deudas tóxicas, los bancos europeos están convirtiendo a Grecia en un depósito de basura financiera, obligando a su población a pagar lo impagable y sufrir lo indecible. ¿En semejante situación, queda otra opción que la de levantarse en contra del injusto régimen?

Algunos de los manifestantes que se enfrentaron a la policía griega este fin de semana lucían en su rostro la máscara de V. Se la vio también en protestas diversas en Inglaterra y Polonia. “Quizás ese personaje nos recuerda que a las instituciones injustas siempre las espanta el regreso de espectros rebeldes del siglo diecisiete”, aseveró Moore. Invocado por la arrogancia de un sistema financiero que se ha otorgado el derecho divino a gobernar, ese fantasma ha regresado. Ahora recorre las calles de Europa.

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