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Colombia, coherente con su tradición, quizá sólo normativa, de suscribir y por tanto comprometerse con la defensa de los Derechos Humanos, ratificó la Convención sobre los derechos del niño, en 1991.
Esa convención previó, entre otras cosas, una serie de medidas de protección para la niñez en casos de conflicto armado, como por ejemplo, asegurar que los menores de 15 años no participen en las hostilidades y que no sean reclutados para ser parte de los ejércitos.
Después, el 12 de febrero de 2002, entró en vigor el “Protocolo facultativo a la Convención de los derechos del Niño, relativo a la participación de niños en los conflictos armados” (ratificado por Colombia en 2003). Aquí se prohíbe no sólo el reclutamiento sino también la utilización de niños y niñas menores de 18 años en el conflicto armado. Es decir, se amplía la protección en cuanto al rango de edad y a las formas de participación de los niños y niñas en el conflicto.
Mañana, 12 de febrero de 2012, se cumple el aniversario número diez del Protocolo y con él, un nuevo día contra el uso de niños soldados.
Aunque las normas en Colombia han vuelto los ojos sobre la niñez, a veces para garantizar sus derechos y otras para penalizar sus conductas, no mucho se ha logrado para evitar que los niños y las niñas hagan parte del conflicto armado.
Un ejemplo es la reciente sentencia proferida en el proceso de Justicia y Paz contra Freddy Rendón, alias “el alemán”, desmovilizado de las AUC, quien fue condenado por 306 casos de ‘reclutamiento ilícito de menores de edad’. En este caso, si bien, hay justicia, también se demuestra que el nivel de involucramiento de los niños y las niñas en la guerra es alarmante. Así mismo, próximamente, Fiscales y Magistrados de Justicia y Paz preparan nuevos casos por el mismo delito.
Se podría decir que son hechos del pasado y que se está haciendo justicia, pero, lo cierto es que la permanencia del conflicto armado y la consolidación de renovadas formas de crimen organizado como las ‘Bacrim’ en el país, hacen pensar lo contrario: es una problemática vigente y con pocas posibilidades de solucionarse en el corto plazo.
De hecho, el reciente informe publicado por la Corporación Nuevo Arco Iris sobre “política y violencia en 2011”, da cuenta que los tres actores armados con significativa participación en las dinámicas del guerra en Colombia –las ‘Bacrim’, las Farc y el ELN- practican el reclutamiento o la utilización de niños y niñas en las zonas donde tienen ingerencia.
Sin embargo, y a diferencia de lo que sucedía en el pasado, cuando el reclutamiento de niños y niñas era un delito invisible, hoy el tema se encuentra posicionado en a agenda de los gobiernos y en las investigaciones de la Justicia y de la sociedad civil. Ejemplos como la sentencia y el informe citados, dan cuenta que ya no es una práctica condenada al olvido. Por el contrario, cada vez hay más esfuerzos encaminados a la lucha contra ese atroz crimen, y la conmemoración del día contra el uso de niños soldados es una nueva oportunidad para recordar que a pesar de los logros, aún hay mucho por hacer.
En Twitter: @andreasforer