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El aplazamiento de la precandidatura de Óscar Iván Zuluaga a la Presidencia, mientras se realiza la investigación de los supuestos ingresos de dineros de Odebrecht a su campaña en 2014, movió los hilos dentro de su partido y dejó en evidencia que la disputa al interior del Centro Democrático (CD) no cesa. (Lea: Óscar Iván Zuluaga aplaza precandidatura presidencial por escándalo Odebrecht)
Luego de una reunión con el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, Zuluaga anunció que el propósito de dicho encuentro había sido “comunicarle de primera mano la decisión de aplazar mi precandidatura hasta tanto no se esclarezcan por completo los interrogantes sobre la participación de la empresa Odebrecth en el pago de los servicios de Duda Mendonça, asesor de mi campaña presidencial en 2014”.
No había pasado un día desde que Zuluaga se hizo a un lado cuando entró a la baraja de presidenciables la senadora María del Rosario Guerra de la Espriella, que hace parte de uno de los grupos más fuertes al interior del uribismo, del que también hacen parte el exministro Fabio Valencia Cossio y el senador Ernesto Macías. Sin embargo, esa posibilidad ya había sido considerada por Uribe desde el pasado domingo.
“Óscar Iván lo que decidió fue aplazar, así que en cualquier momento esperamos que, una vez pueda sentir que pueda aclarar ante la justicia las inquietudes, vuelva a la arena política”, dijo María del Rosario Guerra en W Radio este jueves.
La aspiración de Guerra deja claro que ese sector del Centro Democrático no quiere abandonar su poderío y que el grupo, que hasta el miércoles representaba Zuluaga, no piensa quedarse sin ser una opción de poder en el interior de la colectividad. De lo que no se puede dudar es que con la llegada de la senadora al abanico de candidatos que podrían aspirar a la Presidencia en el uribsimo, se desajustó lo que ya era previsible.
La otrora ministra de Comunicaciones del gobierno de Uribe hace parte de una de las familias políticas tradicionales del Caribe, es hermana de Antonio Guerra, senador por Cambio Radical, y tanto su padre como su tío (José Guerra, quien murió en 2015, y Julio César Guerra, respectivamente) estuvieron en el Congreso.
Es decir, un caudal político que le podría dificultar el caminar a los otros precandidatos del uribismo, por ahora Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo. El primero, bastante cercano a Uribe y que, aunque estuvo presente en una reunión entre Zuluaga y el asesor brasileño ‘Duda’ Mendonça, se desmarcó del problema que los sobornos de Odebrecth han ocasionado en el espectro político.
En una entrevista con El Espectador, señaló que su participación en la campaña del entonces candidato se limitó a la elaboración del plan de gobierno y que sobre el asunto de los pagos debía responder Zuluaga. (Lea: Iván Duque estuvo en reunión entre Óscar Iván Zuluaga y ‘Duda’ Mendonça)
El segundo, Holmes, está muy solitario dentro del partido y es quien podría, incluso, ser la fórmula vicepresidencial de cualquiera que quede elegido como candidato del Centro Democrático, como ya lo fue en las elecciones de 2014.
Del otro lado de la orilla está el sector que apoyaba a Francisco Santos, quien, como se recuerda, no salió muy contento de la convención uribista en 2013 por un evidente favorecimiento a Zuluaga, a la que asistió sabiendo que iba a perder y luego de haber apoyado una consulta popular. Ahí están la representante Tatiana Cabello, Luis Alfredo Ramos y el senador José Obdulio Gaviria.
De hecho, muchos no descartan que la salida de Zuluaga de las opciones presidenciales del uribismo abra la posibilidad de que Pachito Santos vuelva a entrar en la puja. Sin embargo, hasta el momento no ha habido un pronunciamiento por parte de este y su aspiración aún se mantiene en la incertidumbre, como la de Paloma Valencia, María Fernanda Cabal o, incluso, Alejandro Ordóñez. Al grupo de precandidatos también podría entrar Luis Alfredo Ramos, quien podría ser absuelto por la Corte Suprema de Justicia, que lo investigaba por presuntos vínculos con grupos paramilitares.
Por el momento, queda pendiente la definición de la forma en la que se elegirá el candidato del uribismo. A pesar de que desde afuera “la aspiración de Óscar Iván Zuluaga estaba muerta desde hace muchos meses”, como dijo el senador de la U, Armando Benedetti, su salida generó un nuevo panorama político que no estaba previsto.