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La decisión de apoyar la incursión militar en Libia, 22 días después de que Muamar Gadafi atacara por cielo y tierra a los rebeldes, tiene al presidente de EE.UU., Barack Obama, contra las cuerdas, no sólo porque muchos consideran la operación tardía sino porque no contó con la aprobación del Congreso.
Aunque el mandatario aseguró que “la implicación de EE.UU. en Libia será limitada tanto en duración como en alcance”, republicanos y demócratas le exigen que explique tanto el alcance como el costo de la misión. “Ninguna resolución de la ONU permite que el presidente de Estados Unidos inicie una operación militar de forma unilateral, mucho menos sin consultar al Congreso”, arremetió el senador republicano Justin Amash, haciendo eco a los más de 30 congresistas tanto republicanos como demócratas que han condenado esta decisión como una grave extralimitación de Obama en sus poderes. “Esta es otra muestra de la improvisación y la falta de liderazgo, una zona de exclusión aérea hubiera sido suficiente para garantizar la caída de Gadafi; hoy tenemos las manos atadas”, aseguró el republicano John McCain.
Si bien estas críticas son meros formalismos políticos, pues no es nada nuevo este tipo de acciones unilaterales por parte de presidentes en el pasado: lo hizo Harry Truman cuando envió tropas a Corea en 1950, George Bush, a Somalia en el 93, así como Bill Clinton cuando ordenó bombardeos en Kosovo en el 99, el problema radica, afirman los seguidores de Obama, en que el presidente termina nuevamente afectado políticamente en vísperas de una difícil y vital lucha en el Congreso: en las próximas semanas se reiniciará el debate sobre el controvertido presupuesto de la Unión así como la decisión sobre la reducción del número de tropas en Afganistán, dos temas vitales para las elecciones presidenciales del próximo año.
“Nuestra misión en Libia es clara y centrada, no enviaremos tropas y se ha salvado la vida de miles de ciudadanos amenazados por Muamar Gadafi, quien tiene que abandonar el poder”, aseguró Obama, mientras en territorio libio seguía el avance de los rebeldes apoyado por los bombardeos de la coalición, que hoy se reunirá en Londres para determinar el “futuro político” del país.
La pregunta ahora es si una eventual retirada militar del país árabe con Gadafi aún en el poder significaría una lapidaria derrota para Occidente.