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Las tropas leales al coronel Muamar Gadafi detuvieron este lunes el avance de los rebeldes a 140 kilómetros al este de Sirte, ciudad natal del líder libio, que había sido bombardeada durante la noche por la coalición ahora bajo comandancia de la OTAN.
La salva de obuses se estrelló contra la arena. Alcanzado en el tobillo por una piedra, un rebelde se desmayó. Durante dos días, los rebeldes iban de victoria en victoria, tomando pueblo tras pueblo y terminales petrolíferos por esta carretera costera que va entre entre mar y desierto rumbo a la ciudad natal del coronel Muamar Gadafi.
Pero comprendieron el lunes que de hecho sólo habían tomado posiciones abandonadas por el ejército regular libio, atacado desde el aire por cazas bombarderos de la fuerza internacional.
Pese a la amenaza proveniente de los aires, las fuerzas del dirigente libio decidieron detener su avance a 140 km de Sirte. A comienzos de la mañana, camionetas donde se veía la bandera verde de Trípoli, armadas con ametralladoras pesadas, comenzaron a tener como objetivos, sin poder alcanzarlos, a los primeros vehículos que se aventuraron hacia el oeste.
Los insurgentes desplegaron en las colinas cercanas los denominados «órganos de Stalin» y cañones, y dispararon. La artillería adversa tomó media hora para responder.
La respuesta sólo duró unos diez minutos, pero fue suficiente para sembrar el pánico entre miles de rebeldes formados a lo largo de la carretera, que retrocedieron de manera desordenada.