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¿Aprovecharemos la oportunidad de cambiar el criterio de asignación de los recursos del Fondo de Ctel de regalías?
Claudia Vaca y Carolina Gómez, investigadoras de la Universidad Nacional, escribieron “Seamos serios con el Ministerio de Ciencia”. Se supone que la seriedad es bienvenida, pero veamos cómo se toma lo siguiente.
Los recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fctel), 10% del Sistema General de Regalías (SGR), se asignan por departamentos y proyectos, lo que conduce a atomización, despilfarro y baja ejecución (recuérdese el traslado de $1,3 billones a vías terciarias). No funciona, pero se ha mantenido por años. Justo el tipo de arreglo que deja contentos a muchos actores y no le conviene al país.
Una dirigencia “seria” acordaría asignar los recursos por prioridades nacionales, no departamentales, y por programas, no por proyectos. Persuadiría a los departamentos de que lo importante no es decidir sobre los recursos, sino verse beneficiados por los resultados.
Y que “nacional” significa varias regiones. No tienen mucho sentido varios proyectos en sendos departamentos sobre lo mismo, en vez de un programa de investigación grande y de largo plazo que sirva a varias regiones y departamentos.
Pues bien: gracias al acto legislativo que reformó el artículo 361 constitucional (regalías), el Gobierno y el Congreso tienen en 2020 la oportunidad de cambiar este diseño que deja más de la mitad de los recursos de CTeI en manos de una instancia política: seis gobernadores (¡o sus delegados!) que rotan cada año, 6 universidades elegidas por dos años no prorrogables y cuatro ministerios cuyas cabezas no son tan permanentes (OCAD).
Dicho sea de paso, el ministerio no era la opción más seria para tener un ente rector del sistema y la política de CTeI, sino un departamento independiente tipo Banco de la República, con junta directiva y gerente de alto nivel de periodo fijo más allá de cada gobierno. Darle tanta importancia a la política de CTeI como a la política monetaria y cambiaria. Eso es seriedad.
Ahora, el Gobierno tiene plazo hasta el 30 de marzo para presentar el proyecto de ley que ajuste el Sistema General de Regalías, y allí podrá desarrollar lo que dice la reforma constitucional de diciembre pasado: “convocatorias públicas, abiertas, y competitivas, (…) y mínimo 2 puntos porcentuales a CTeI sobre el ambiente y el desarrollo sostenible”.
Adiós a lo que decía el Acto Legislativo 04 de 2017: “los recursos del FCTeI serán definidos por el respectivo Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD)”. Si el 30 de agosto el Congreso no ha aprobado la ley, el presidente Duque tendrá un mes para sacar decretos con fuerza de ley.
Hay, pues, chance de un cambio transformacional: garantizar el desarrollo de CTeI con los recursos destinados para ello. Habría que diseñar un modelo en el que i) los departamentos presentan sus demandas al sistema de CTeI; ii) este articula las demandas en programas robustos, iii) liderados por consorcios de universidades e instituciones de investigación nacionales e internacionales capaces de obtener resultados continuados, iv) con la participación de instituciones e investigadores regionales.
Vale anotar que la reforma constitucional no impide un esquema así, como sí prohíbe que disminuyan los porcentajes que reciben las entidades territoriales por parte de los fondos de Desarrollo Regional y Compensación Regional.
También algo no tan evidente: este cambio en CTeI está relacionado con otra reforma necesaria: la del sistema de acreditación institucional de alta calidad de las IES. Hay que acreditar la alta calidad en varias categorías, una de ellas la de investigación.
Veremos qué tan serios somos para salir del statu quo en CTeI, que ayuda a condenarnos al crecimiento mediocre (ni se diga el de la educación).